El SENA Regional Atlántico conmemoró el Día Nacional del Campesino con una jornada de reconocimiento, aprendizaje e intercambio de saberes en el corregimiento de Caracolí, municipio de Malambo, donde la yuca fue protagonista como símbolo de identidad, cultura y economía rural.
La actividad se desarrolló en el marco del Festival Enyúcate y reunió a campesinos de diferentes núcleos CampeSENA provenientes de municipios como Baranoa, Ponedera, Repelón, Santa Lucía, Luruaco y Malambo. El encuentro fue diseñado como una experiencia de campesino a campesino, con el propósito de exaltar la agricultura familiar, los saberes tradicionales y el aporte de las comunidades rurales al desarrollo del departamento.
La jornada inició con un recorrido por la Ruta Enyúcate, conformada por tres patios temáticos que permitieron a los asistentes conocer las distintas etapas del proceso productivo de la yuca, uno de los cultivos más representativos del Caribe colombiano.
En el patio Fogón, los participantes disfrutaron de un almuerzo elaborado con preparaciones tradicionales a base de yuca, resaltando la riqueza culinaria del territorio y el valor de este producto ancestral en la alimentación y la cultura de la región.
Durante el encuentro, Jacqueline Rojas Solano, directora del SENA Atlántico, acompañada por los subdirectores de los centros de formación, destacó el papel fundamental de los campesinos en la seguridad alimentaria, la economía local y la preservación de las tradiciones rurales.
Rojas Solano afirmó que el SENA ha llegado a las comunidades para acompañar procesos de transformación y generar resultados visibles en los territorios. Según expresó, la entidad ha tocado las puertas y los corazones de los campesinos, llevando formación, acompañamiento y oportunidades para fortalecer sus proyectos productivos.
Los asistentes también participaron en una conexión nacional con la conmemoración liderada por la Dirección General del SENA, en la que el director general, Jorge Eduardo Londoño Ulloa, reiteró el compromiso institucional con el fortalecimiento de la economía campesina y las comunidades rurales del país.
En el patio Origen, los campesinos compartieron experiencias sobre la historia de la yuca, las técnicas de siembra, el manejo del cultivo y los procesos de arranque. Este espacio permitió reconocer prácticas agrícolas transmitidas de generación en generación y valorar el conocimiento que permanece vivo en las familias campesinas.
Posteriormente, en el patio Molienda, se realizaron talleres prácticos de cocina y transformación agroalimentaria. Allí, los participantes conocieron nuevas formas de aprovechar la yuca como materia prima para productos derivados, entre ellos el tradicional bollo de yuca y otras preparaciones que permiten agregar valor a la producción campesina.
Edilberto Medina, campesino de Malambo, destacó la articulación entre las comunidades rurales y el SENA, al señalar que este acompañamiento ha fortalecido sus conocimientos y les ha permitido mejorar sus actividades productivas en el territorio.
La jornada finalizó con el conversatorio “Sin campo no hay fiesta: el poder invisible del campesino”, moderado por Jacqueline Rojas Solano. En este espacio participaron Patricia Maestre de Celia, Miguel Durango y Diana Acosta Miranda, quienes reflexionaron sobre el papel de los campesinos en la conservación de la gastronomía tradicional, el desarrollo económico de los municipios y la seguridad alimentaria de Colombia.
La conmemoración en Caracolí fue un homenaje a las mujeres y hombres que hacen del campo una fuente de vida, tradición y desarrollo. Desde el Atlántico, el mensaje fue claro: valorar al campesino es reconocer las raíces, la cultura y el trabajo que cada día garantiza alimentos en las mesas de millones de colombianos.










