La congresista Ana María Castañeda, representante del departamento de Sucre, lideró un debate de control político en el Senado de la República para exigir acciones inmediatas ante la devastadora situación que enfrenta esta subregión. Desde agosto de 2021, un boquete en el sector de Caregato ha mantenido inundadas extensas áreas productivas, afectando la vida de más de 42.700 personas y dejando bajo el agua más de 200 mil hectáreas en Sucre, Bolívar y Córdoba.
Pese a los reiterados anuncios oficiales y contratos millonarios suscritos para mitigar la emergencia, la falta de ejecución efectiva ha convertido esta crisis en un símbolo de la inacción estatal. Castañeda denunció que la comunidad mojanera ha sido forzada a construir estructuras artesanales de contención ante la ausencia de una intervención estructural por parte del gobierno.
“La gente está harta de discursos y burocracia. Necesitamos acción inmediata, porque el agua sigue arrasando con la vida y los sueños de miles de familias”, enfatizó la congresista, quien también destacó que, a pesar de los esfuerzos ciudadanos y el respaldo técnico de la Universidad Javeriana, el boquete de Caregato sigue abierto con una extensión de 62 metros.
Durante el debate, la senadora reiteró la urgencia de ejecutar el Plan Mojana en su totalidad, pero enfatizó que cualquier esfuerzo será insuficiente si no se cierra el boquete de inmediato. Asimismo, solicitó una auditoría pública a los contratos gestionados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la rápida implementación del plan de condonación agropecuaria a través del FONSA. También propuso un plan integral con enfoque en derechos humanos y participación ciudadana para garantizar la reconstrucción sostenible de la región.
El debate culminó sin compromisos claros por parte del gobierno. Castañeda, visiblemente indignada por la falta de respuestas concretas y el trato despectivo del director de la UNGRD, se retiró del recinto en señal de protesta.
Mientras tanto, los habitantes de La Mojana enfrentan un panorama aún más sombrío. Según el IDEAM, la región se prepara para la temporada de lluvias más intensa registrada en su historia, lo que podría agravar aún más la crisis. La comunidad sigue esperando que el Estado actúe antes de que la catástrofe sea irreversible.