La historia de Karen Santos ha sacudido a la opinión pública tras revelarse su testimonio sobre años de maltrato físico y psicológico por parte del empresario Ricardo Leyva, su exesposo. En una entrevista revelada por el medio Cambio, Santos expuso un relato crudo, respaldado con videos, partes médicos, fotografías y audios que muestran la gravedad de las agresiones que —según afirmó— pusieron en riesgo su vida en múltiples ocasiones.
La mujer aseguró que durante varios años vivió un infierno silencioso dentro de la mansión donde residían, ubicada en el norte de Barranquilla, y que actualmente es habitada por el exembajador Armando Benedetti. Santos relató que buscó al medio de comunicación porque teme que su historia quede sin eco: “Yo sé que a las mujeres nunca nos creen. Si estoy mostrando esto es porque no me queda otro camino. No lo hago por valentía. O hablo o me matan”, expresó.
Un ciclo de violencia que escaló hasta un ataque con cuchillo
De acuerdo con su relato, los episodios de violencia comenzaron desde los primeros años de matrimonio. Karen regresó de Australia para casarse con Leyva, sin imaginar que enfrentaría un deterioro progresivo de su salud física y emocional. Sus declaraciones describen golpizas constantes: “Ricardo pegaba con los puños cerrados hasta reventarme. Había tantos golpes que sentía una corriente en el cerebro”.
La situación llegó a un punto crítico en agosto de 2025, cuando —según afirmó— Leyva intentó agredirla con un cuchillo dentro de su residencia en Lagos de Caujaral. Santos contó que esa noche el empresario llegó en estado de embriaguez y se tornó violento, incluso frente a los estilistas que la acompañaban. Al notar que ella grababa con su teléfono, la atacó y rompió el dispositivo.
“Me persiguió con un cuchillo mientras gritaba ‘te voy a matar’”, recordó. La intervención de testigos, celadores y vecinos evitó que la agresión pasara a mayores y alertó a las autoridades, permitiendo que Karen huyera de la vivienda.
Pruebas, cirugías y miedo constante
Las agresiones dejaron secuelas visibles: Santos aseguró que se sometió a cirugías reconstructivas para reparar daños en su rostro y que está perdiendo la visión del ojo derecho. Dijo que Leyva la obligaba a justificar las heridas con historias falsas para no afectar la reputación familiar e incluso llegó a amenazar a sus hijos.
También reveló que conserva grabaciones donde Leyva habría advertido que involucraría a uno de sus hijos en delitos relacionados con drogas si ella contaba lo sucedido: “Me dijo que cargaría a mi hijo con cocaína. Todo está grabado”.
Silencio obligado y presiones posteriores
Según el testimonio, el empresario la mantuvo durante años bajo un control basado en el miedo, la intimidación y amenazas constantes. Santos afirmó que incluso después de huir, Leyva habría amenazado a familiares cuando se enteró de la denuncia formal en su contra.
La mujer negó cualquier relación con Armando Benedetti y recalcó que solo busca paz y justicia: “Hablo porque quiero vivir”.
Las autoridades aún no se han pronunciado sobre las nuevas pruebas aportadas, mientras la denuncia abre un nuevo capítulo en uno de los casos de violencia intrafamiliar más estremecedores del país.


ESCÚCHANOS EN LAVIBRANTE RADIO 📻






