La ciudad se encuentra conmocionada tras el violento ataque de cuatro perros a un joven de 19 años en la localidad de Bosa, un hecho que le causó la pérdida de sus brazos y orejas. Las autoridades han tomado medidas inmediatas para esclarecer lo sucedido y definir el destino de los animales involucrados.
Luego de identificar al propietario de los caninos y tras su entrega voluntaria, los animales fueron trasladados a la Unidad de Cuidado Animal, donde permanecen bajo un estricto protocolo de observación. Este proceso, establecido por la Secretaría Distrital de Salud, busca evaluar su estado de salud y determinar si representan un riesgo para la comunidad.
Observación y medidas sanitarias
Los perros están siendo monitoreados dentro del protocolo de vigilancia integrada de rabia, que contempla un seguimiento riguroso durante un período de 10 a 15 días. Durante este tiempo, especialistas en comportamiento animal y médicos veterinarios analizarán si los caninos presentan signos clínicos de rabia o conductas agresivas que pudieran poner en peligro a la población.
Además, se examinará su estado físico y psicológico para determinar cuál será su destino una vez finalice el período de evaluación.
¿Qué pasará con los perros?
Las autoridades tomarán una decisión basada en varios criterios clave:
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Si los perros no muestran signos de rabia ni conductas agresivas reiteradas, podrían ser devueltos a su propietario, siempre que este garantice condiciones de seguridad adecuadas.
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Si se considera que representan un peligro para la comunidad, podrían permanecer bajo custodia en la Unidad de Cuidado Animal o ser trasladados a un refugio especializado.
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En caso de detectarse rabia, las normativas sanitarias exigen la aplicación de la eutanasia humanitaria para evitar la propagación del virus, aunque este escenario es poco probable debido a la alta cobertura de vacunación en Bogotá.
Llamado a la prevención y la tenencia responsable
Este caso ha reavivado el debate sobre la tenencia responsable de animales de compañía y la importancia de la prevención de ataques. La Secretaría Distrital de Salud recordó la obligación de vacunar anualmente a todos los perros y gatos mayores de tres meses contra la rabia, un servicio que se ofrece de manera gratuita en distintos puntos de la ciudad.
Asimismo, instaron a la comunidad a reportar cualquier incidente de agresión canina y a brindar información sobre animales en riesgo para evitar situaciones similares en el futuro.
Mientras tanto, Bogotá sigue atenta a la evolución del caso, que podría sentar un precedente sobre la forma en que se manejan estos episodios de ataques caninos en el país.