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Ingreso básico y salario mínimo en debate abre nuevo pulso económico y jurídico en Colombia

La discusión sobre el salario mínimo volvió al centro del debate nacional luego de que el Gobierno planteara la posibilidad de transformar el modelo actual hacia un ingreso básico que podría ajustarse durante el año según el comportamiento económico del país. La propuesta surge en medio del análisis jurídico abierto tras la suspensión provisional del decreto que fijaba el aumento del salario mínimo para 2026, una decisión que obligó al Ejecutivo a replantear sus estrategias frente a la política salarial.

De acuerdo con el Gobierno, el concepto de salario vital y móvil contemplado en la Constitución podría ser la base para introducir cambios estructurales en la forma en que se define el ingreso de los trabajadores. La iniciativa plantea que el salario no necesariamente permanezca estático durante doce meses, sino que pueda modificarse en función de variables económicas como la inflación, la productividad o el crecimiento del producto interno bruto, con el objetivo de proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos frente a cambios en la economía.

El ministro de Trabajo explicó que el debate no se limita únicamente al monto del salario mínimo, sino que abre una discusión más amplia sobre la interpretación del concepto de ingreso digno y suficiente para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias. Bajo esta visión, el salario vital y móvil busca evitar que la remuneración pierda capacidad real frente al aumento del costo de vida, aunque expertos han señalado que su implementación requiere equilibrio entre factores económicos y jurídicos.

Juristas consultados en el análisis advierten que la figura constitucional del salario mínimo tiene un alcance específico y no debe confundirse con estándares internacionales más amplios como el llamado living wage, que incluye variables adicionales relacionadas con calidad de vida y condiciones sociales. Este matiz resulta clave para entender los límites legales de cualquier reforma que pretenda modificar el sistema actual de remuneración mínima en el país.

Mientras tanto, el presidente Gustavo Petro ha insistido en que el modelo salarial debe responder a las realidades económicas cambiantes, defendiendo la idea de que el ingreso básico puede convertirse en una herramienta para proteger a los trabajadores en contextos de volatilidad económica. La propuesta abre un nuevo escenario político y técnico que podría redefinir el futuro de la política laboral en Colombia, en medio de un debate que apenas comienza y que tendrá implicaciones tanto en la estabilidad jurídica como en la economía nacional.