La construcción de la Gran Vía en el corredor de la carrera 51B continúa acercándose a su fase final y, según confirmó la Gobernación del Atlántico durante un recorrido técnico reciente, la Unidad Funcional 2 podría entrar en operación a mediados de julio si se mantiene el ritmo actual de ejecución. El gobernador Eduardo Verano inspeccionó los trabajos en el deprimido vial de Le Champ, considerado uno de los puntos más estratégicos del proyecto, donde evaluó avances junto a ingenieros, contratistas y representantes de la comunidad que han seguido de cerca el desarrollo de la obra.
Durante la visita, el mandatario destacó que este tramo será clave para optimizar la movilidad del sector, ya que funcionará como un conector principal que permitirá mejorar el flujo vehicular y facilitar el manejo del sistema hidráulico en la zona. Explicó que la infraestructura está diseñada para soportar tránsito tanto en superficie como en nivel inferior, lo que permitirá descongestionar uno de los corredores más transitados entre Barranquilla y Puerto Colombia. Asimismo, reconoció que la ejecución ha generado incomodidades en áreas residenciales y educativas cercanas, pero aseguró que el objetivo es entregar una obra moderna que responda a las necesidades de crecimiento urbano del departamento.
Habitantes del sector expresaron expectativas frente a la fecha anunciada y señalaron que el movimiento reciente en el frente de obra refleja avances importantes. Voceros comunitarios afirmaron que la primera fase ya evidencia cambios positivos en la movilidad y consideran que la culminación de la segunda etapa transformará significativamente la dinámica del área. La Gobernación reiteró que el diálogo permanente con vecinos y actores locales ha sido clave para ajustar decisiones técnicas y minimizar impactos mientras se desarrollan los trabajos.
Desde el componente técnico se explicó que la intervención contempla un incremento del 50 por ciento en la capacidad vehicular y una ampliación sustancial de los espacios peatonales, además de la construcción de ciclorutas y la modernización integral de redes eléctricas bajo estándares actuales. Uno de los elementos más destacados del proyecto es la instalación de más de 40 ductos para fibra óptica a lo largo del corredor, infraestructura que el gobierno departamental ha descrito como una autopista digital por su capacidad para fortalecer la conectividad tecnológica de la zona. En materia hidráulica, se detalló que el sistema pasará de tuberías de 12 pulgadas a otras de 24 pulgadas, lo que permitirá cuadruplicar la capacidad de drenaje y reducir riesgos de inundaciones durante temporadas de lluvia.
Las autoridades también explicaron que el cronograma ha enfrentado retos relacionados con la reubicación de redes eléctricas y de servicios públicos, así como ajustes derivados del crecimiento urbanístico del entorno, factores que influyeron en los tiempos de ejecución. Sin embargo, señalaron que el proyecto se encuentra actualmente en su etapa decisiva y que las labores complementarias avanzan para lograr una entrega integral. Entre las obras adicionales necesarias para culminar la Unidad Funcional 2 se incluyen la construcción de un puente entre la Universidad Libre y la Universidad San Martín y la adecuación de una glorieta que conectará con la Vía de la Prosperidad, iniciativas que requerirán inversiones estimadas entre 13.000 y 15.000 millones de pesos.
La administración departamental aseguró que estos recursos se gestionan mediante ajustes financieros y posibles fuentes de regalías, con el fin de garantizar el cierre total del proyecto sin afectar su calidad. El gobernador reiteró que la Gran Vía cuenta con respaldo presupuestal y que el compromiso institucional es entregar una infraestructura que combine movilidad eficiente, sostenibilidad hidráulica y conectividad digital, consolidando así un corredor estratégico para el desarrollo del área metropolitana y su integración con los municipios vecinos.


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