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Gas natural vehicular sube 19% en Colombia y golpea el bolsillo de los conductores

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El precio del gas natural vehicular en Colombia registró un aumento cercano al 19 %, al pasar de $4.200 a $5.000 por metro cúbico en estaciones de servicio de Bogotá. El incremento afecta especialmente a taxistas, transportadores y conductores particulares que utilizan este combustible para trabajar o movilizarse diariamente.

El alza se produce en medio de las dificultades que enfrenta Colombia para garantizar el abastecimiento de gas natural y de la presión que ejerce el mercado internacional sobre el costo de este combustible. Aunque el conflicto en Medio Oriente ha contribuido a encarecer el gas en los mercados globales, el aumento también está relacionado con la creciente dependencia colombiana de las importaciones y con las dificultades para cubrir la demanda a partir de la producción nacional.

Amylkar Acosta advierte sobre el costo del gas importado

El exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta Medina explicó que el país depende cada vez más del gas comprado en el exterior. Según sus declaraciones a La FM, el combustible importado representa más del 40 % del abastecimiento que actualmente se está suministrando en Colombia.

Acosta señaló que la diferencia de precios entre el gas nacional y el importado está presionando los costos. Mientras el combustible producido en Colombia se ubica entre US$10 y US$12 por millón de BTU, el gas importado llegó a cotizarse alrededor de US$30 por millón de BTU, de acuerdo con las cifras expuestas por el exministro.

Esta diferencia tiene consecuencias para los distribuidores y los usuarios, especialmente en un escenario en el que el país necesita recurrir a proveedores internacionales para atender parte de su consumo.

La guerra en Medio Oriente aumenta la presión sobre los precios

El conflicto en Medio Oriente también ha afectado el mercado internacional del gas natural. Las restricciones al transporte de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz y los daños registrados en instalaciones energéticas de la región han generado preocupación por la disponibilidad del combustible.

Catar, uno de los principales productores mundiales de gas natural licuado, se encuentra entre los países afectados por las interrupciones de su infraestructura energética. Esta situación puede reducir la oferta internacional y aumentar los costos para los compradores que dependen de las importaciones.

Para Colombia, el impacto es especialmente relevante porque una proporción creciente del gas que consume debe adquirirse fuera del país. Aunque el combustible importado no procede necesariamente de Medio Oriente, las alteraciones en el mercado mundial pueden repercutir en los precios y en las condiciones de abastecimiento.

Taxistas y transportadores sienten el incremento

El aumento del gas vehicular representa un gasto adicional para quienes dependen de este combustible para generar ingresos. Los taxistas y otros conductores que trabajan durante largas jornadas deben destinar más dinero a cada recarga, lo que puede reducir sus ganancias si no logran compensar el incremento con mayores ingresos.

En Bogotá, el precio pasó de $4.200 a $5.000 por metro cúbico en estaciones donde se aplicó el ajuste. Sin embargo, el valor puede variar según el distribuidor y la estación de servicio, por lo que no debe interpretarse como una tarifa uniforme en todo el territorio nacional.

El efecto también genera preocupación entre los usuarios particulares que eligieron el gas natural vehicular como alternativa para reducir sus gastos de combustible.

Colombia enfrenta el reto de aumentar su producción nacional

La situación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer las fuentes nacionales de abastecimiento. La disminución de la producción local y el aumento de las compras externas han reducido el margen del país para protegerse de los cambios en los mercados internacionales.

Una de las principales apuestas del sector energético es el proyecto Sirius, desarrollado por Petrobras y Ecopetrol, que busca ampliar la disponibilidad de gas natural en Colombia. Su entrada en producción se ha proyectado para finales de 2030, aunque el cronograma depende de las etapas técnicas, ambientales y administrativas necesarias para avanzar.

Mientras nuevos proyectos entran en operación, el país seguirá expuesto a las condiciones de oferta y precio del gas importado. Esto representa un desafío para los hogares, las empresas, el transporte y la industria, sectores que dependen de un suministro estable.

El precio del gas dependerá del abastecimiento y del mercado internacional

Amylkar Acosta advirtió que la presión sobre los precios podría continuar mientras persistan las dificultades internacionales y Colombia mantenga una alta dependencia de las importaciones.

El incremento del gas natural vehicular muestra cómo los problemas de abastecimiento pueden trasladarse al bolsillo de los consumidores. Para los conductores que utilizan este combustible como herramienta de trabajo, el desafío inmediato será asumir los mayores costos sin que sus ingresos se vean afectados de manera considerable.

La evolución de los precios dependerá de la disponibilidad de gas, de las condiciones de compra en el exterior y de la capacidad de Colombia para fortalecer su producción y diversificar las fuentes de suministro.