La violencia en Norte de Santander se intensifica con una serie de ataques contra la Policía y la infraestructura pública. En menos de ocho horas, se han registrado cinco atentados, dejando al menos siete personas heridas.
Uno de los hechos más graves ocurrió en Cúcuta, donde el CAI del barrio San Rafael fue blanco de un atentado con explosivos. La detonación hirió a un uniformado y dejó a otros tres agentes afectados por el impacto del estallido. La onda expansiva causó destrozos en la estructura del CAI y en viviendas cercanas.
Las autoridades atribuyen estos ataques al Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo señalado de ejecutar múltiples acciones terroristas en la región fronteriza.
Serie de ataques en la región
El secretario de Seguridad de Norte de Santander, George Quintero, confirmó que, además del atentado en Cúcuta, hubo otros incidentes violentos en diferentes puntos del departamento.
El primer ataque ocurrió en el CAI de Villa Antigua, en el municipio de Villa del Rosario, donde alrededor de 20 hombres armados abrieron fuego y lanzaron granadas desde una zona montañosa. A pesar de la agresión, los uniformados lograron resguardarse sin que se reportaran heridos.
Minutos después, mientras las autoridades atendían la emergencia, se activaron nuevos explosivos en el área, dejando a una mujer herida.
Otro atentado tuvo lugar en el Distrito de Policía de La Parada, donde una detonación causó daños materiales, sin dejar víctimas.
Explosión en peaje y más heridos
Uno de los ataques más impactantes ocurrió en el peaje de Villa del Rosario, que quedó completamente destruido tras una potente explosión. El saldo del atentado fue de cinco heridos, entre ellos tres funcionarios de Invías y dos vigilantes, quienes fueron trasladados a la Clínica Medical Duarte en Cúcuta.
Medidas de emergencia
Ante el preocupante incremento de la violencia en la zona, las autoridades han convocado un consejo extraordinario de seguridad en Cúcuta. Durante la reunión, se analizarán estrategias para reforzar las operaciones militares y policiales en la región fronteriza, con el objetivo de restablecer el orden y la seguridad.
Las fuerzas del orden continúan en alerta máxima, mientras la población de Norte de Santander enfrenta un nuevo episodio de incertidumbre y temor debido a la arremetida de los grupos armados ilegales.