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Consejo de Estado frena decreto del salario mínimo y obliga al Gobierno a replantear aumento para 2026

Una nueva controversia jurídica y económica sacude al país tras la decisión del Consejo de Estado de suspender provisionalmente el decreto con el que el Gobierno del presidente Gustavo Petro fijó el salario mínimo para el año 2026, una medida que había establecido un incremento del 23,7 por ciento.

La determinación del alto tribunal administrativo se produjo luego de múltiples demandas que cuestionaban la legalidad del decreto, al considerar que no cumplía con los criterios técnicos exigidos por la normativa vigente. En particular, el Consejo de Estado advirtió que el Gobierno no justificó de manera clara cómo factores como la inflación, la productividad y el crecimiento económico influyeron en la fijación del aumento salarial.

El decreto suspendido, identificado como el 1469 de 2025, había establecido el salario mínimo en 1.750.905 pesos mensuales, cifra que alcanzaba los 2 millones de pesos al sumarse el auxilio de transporte. Sin embargo, la medida cautelar deja sin efectos jurídicos temporales esta decisión mientras se estudia de fondo su legalidad.

Como consecuencia directa de la decisión judicial, el Gobierno Nacional fue obligado a expedir un nuevo decreto en un plazo máximo de ocho días. Este nuevo acto administrativo deberá ajustarse estrictamente a los parámetros establecidos en la Ley 278 de 1996, incluyendo una explicación detallada y verificable del cálculo del incremento.

El fallo ha generado un fuerte debate en distintos sectores del país. Mientras algunos analistas consideran que la decisión del Consejo de Estado reafirma el equilibrio de poderes y la necesidad de sustento técnico en decisiones económicas de alto impacto, otros sectores políticos y sociales han interpretado la medida como un obstáculo a políticas orientadas a mejorar el ingreso de los trabajadores.

En medio de este escenario, expertos han explicado que la suspensión es una medida provisional y no implica una anulación definitiva del aumento. De hecho, mientras se expide el nuevo decreto, el incremento continúa aplicándose de manera transitoria para evitar un vacío jurídico y garantizar la estabilidad en los pagos salariales.

La decisión también tiene implicaciones directas para millones de trabajadores en Colombia, así como para empresas y entidades públicas que dependen del salario mínimo como referencia para la liquidación de prestaciones, contratos y servicios. La incertidumbre generada obliga a mantener ajustes constantes mientras se define una decisión final.

Por ahora, el país queda a la expectativa del nuevo decreto que deberá emitir el Gobierno, el cual tendrá que cumplir con los requisitos legales y técnicos exigidos por la justicia administrativa. El caso se mantiene en estudio y será el Consejo de Estado el encargado de determinar, en última instancia, si el aumento decretado se ajusta o no a la ley colombiana.