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¿Cómo ha avanzado el país en el sector de hidrocarburos y la inclusión de fuentes alternativas de energía?

La pandemia, la caída de los precios del barril y la carrera contrarreloj en materia de reservas, son los obstáculos que deberá superar el sector en Colombia.

Como ocurrió con todos los sectores, a mediados del mes de marzo del año 2020 cayó la demanda de los hidrocarburos a nivel nacional como consecuencia principalmente de los confinamientos. Un hecho que significó la reducción en el uso de los distintos medios de transporte alimentados por combustibles fósiles y la disminución dramática en los precios del petróleo, que en su momento alcanzó un valor de US$20 por barril y a medida que fue cediendo la pandemia empezó a crecer, aunque, a la fecha se observan los efectos de los prolongados aislamientos obligatorios en la industria.

Con este contexto, el panorama actual de la industria de hidrocarburos debe ser visto de dos maneras. Por un lado, es necesario reconocer que gran parte de la afectación de la industria se debe a problemas estructurales que se relacionan con la caída e inestabilidad de los precios del crudo durante los últimos años, combinado con la crisis producto de la pandemia.

Y por el otro, observar el sector desde un punto de vista macroeconómico, donde el país ya no conserva los US$42 por barril, sino los US$70 por barril, lo que permitiría pensar en un promedio de US$60 por barril para el 2021. Un panorama esperanzador para la industria, que tendría potencial para recuperar la producción, “a mayor precio hay mayor incentivo para invertir en los campos y recuperar la producción que se ha perdido”, explicó Daniel Rodríguez, socio en CMS Rodríguez-Azuero.

En cuanto a las reservas, lo primero que hay que mencionar es que en el país hay alrededor de 6 años de reservas para crudo y alrededor de 8 años para el gas en el país. Si el país empieza a quedar “debiendo” en materia de reservas deberá iniciar con la importación de hidrocarburos, que afectaría la seguridad energética y  la economía nacional.

En este sentido, las compañías deben encontrar el entorno adecuado para realizar exploraciones adicionales, así como retornar a los niveles de producción esperados para tener reservas adicionales que permitan una proyección segura a futuro en materia económica y transición energética para el país. “Si bien hay varios obstáculos que enfrentar por el sector, el panorama macroeconómico resulta alentador para recuperar parte de la producción. Sin embargo, es necesario que la situación de orden social mejore para tener un ambiente propicio para la industria”, insistió el Doctor Álvaro  Yáñez, socio de CMS Rodríguez-Azuero.

Otra alternativa es considerar que el país maneja fuentes alternativas de energía, “Colombia es uno de los países de la región más prometedores en materia de energías alternativas, sin embargo, es clave el papel que los hidrocarburos deberán jugar en la transición energética para garantizar la seguridad del país en esta materia, así como el impacto en las finanzas estatales”, concluyó Álvaro Josué Yáñez, socio de CMS Rodríguez-Azuero.

Actualmente el país cuenta con una de las matrices de generación de energía eléctrica más limpias del mundo.  Cerca del 70% de la energía que consume el país proviene de fuentes hídricas, un 12,3% de termoeléctricas que utilizan gas natural para su operación; un 9,3% de térmicas a carbón; el 7,8% se genera a partir de combustibles líquidos como la gasolina y el diésel; y, un 1% a partir de Fuentes No Convencionales de Energía Renovables (“FNCER”) como la solar y la eólica.

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