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Colombia adquiere aviones suecos bajo la lupa del Departamento de Justicia de Estados Unidos

El Gobierno Nacional ha cerrado la adquisición de una flota de aviones de combate de última generación con la empresa sueca Saab, fabricante del modelo Gripen 39, pese a que persisten cuestionamientos técnicos y geopolíticos frente a esta elección. La decisión ha puesto los reflectores sobre la compra, especialmente porque el Departamento de Justicia de Estados Unidos actualmente investiga a Saab por presuntas irregularidades en un contrato similar con Brasil.

La compra colombiana —confirmada por el presidente Gustavo Petro como parte de su estrategia para renovar la flota de defensa aérea— implica la llegada de una dotación completamente nueva y equipada con tecnología avanzada, que ya está en operación en países como Brasil. Esta adquisición ha sido objeto de análisis durante meses, en un proceso donde también se valoraban otras alternativas, como los aviones estadounidenses F-16, los cuales algunos expertos consideran más potentes y adecuados para las necesidades tácticas de Colombia.

Investigaciones en curso

El caso ha cobrado relevancia internacional debido a que, desde 2024, Estados Unidos mantiene bajo investigación el contrato firmado entre Saab y el Gobierno de Brasil. La adquisición en ese país, que data de entre 2008 y 2014, involucró más de 30 aeronaves y ha sido objeto de escrutinio por supuestos indicios de corrupción. Saab, por su parte, emitió un comunicado reafirmando su disposición a cooperar con las autoridades norteamericanas y asegurando que tanto Brasil como Suecia ya habían cerrado investigaciones anteriores sin hallar irregularidades en sus procesos de contratación.

¿La mejor opción para Colombia?

La elección del modelo Gripen también ha despertado debates entre especialistas en defensa y seguridad aérea. De acuerdo con un informe técnico difundido por medios brasileños, los cazas F-16 de fabricación estadounidense ofrecerían mejores prestaciones y compatibilidad con los sistemas de defensa que actualmente opera Colombia, lo que reforzaría su interoperabilidad en ejercicios conjuntos con aliados regionales.

Sin embargo, el Gobierno colombiano ha justificado su decisión argumentando beneficios en términos de transferencia tecnológica, costos operativos más bajos y mayor autonomía estratégica, elementos en los que el Gripen tendría ventaja sobre sus competidores.

Contexto regional y geopolítico

Con esta operación, Colombia se une a un pequeño grupo de países latinoamericanos que operan aeronaves de Saab. Además de Brasil, otras naciones de la región han explorado, sin concretar, alianzas con la compañía sueca. La elección colombiana también podría ser interpretada como un intento por diversificar su dependencia militar, tradicionalmente centrada en proveedores norteamericanos, lo que podría tener implicaciones diplomáticas en su relación con Estados Unidos.

Por ahora, la atención permanece en el desarrollo de la investigación estadounidense y en cómo avanzará la ejecución del contrato en Colombia. Mientras tanto, Saab mantiene su postura de transparencia y asegura que cumplirá con todos los requerimientos legales en los países donde opera.