Las diferencias en el acceso al empleo entre hombres y mujeres continúan siendo una realidad en Colombia. De acuerdo con los datos más recientes publicados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, el país cerró 2025 con una brecha laboral de 3,7 puntos porcentuales entre ambos grupos.
Las cifras oficiales indican que la tasa de desempleo masculina se ubicó en 6,4 %, mientras que la femenina alcanzó el 10,1 %. Esta diferencia evidencia que, a pesar de los avances en participación laboral, las mujeres siguen enfrentando mayores obstáculos para acceder y mantenerse en el mercado de trabajo.
Uno de los factores que influye en esta situación es la carga desproporcionada de labores de cuidado no remunerado. Según diversos estudios sobre empleo y género, las mujeres dedican casi el doble de tiempo que los hombres a estas actividades, lo que limita sus oportunidades de acceder a empleos formales, ascensos profesionales y estabilidad económica.
Para Olga Sánchez, directora de la Fundación Instituto Natura, la igualdad laboral debe ir más allá de los discursos. “La autonomía económica no es un privilegio, sino una condición fundamental para que las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos y tomar decisiones sobre su vida”, señaló.
Desigualdad que impacta más allá del empleo
Especialistas en mercado laboral advierten que la brecha de género no solo tiene efectos en los ingresos, sino también en la calidad de vida y en las oportunidades a largo plazo. Trayectorias laborales interrumpidas o salarios más bajos reducen la capacidad de ahorro, dificultan el acceso a educación continua y afectan la movilidad social de las familias.
En este contexto, organizaciones como Avon y la Fundación Instituto Natura presentaron en noviembre de 2025 el Índice de Concientización sobre Violencias hacia las Mujeres, una herramienta que busca visibilizar distintas formas de violencia basada en género.
Entre sus resultados más relevantes se encontró que el 50 % de las mujeres encuestadas afirmó haber experimentado al menos una situación de violencia económica, una problemática que evidencia cómo la falta de independencia financiera puede aumentar la vulnerabilidad.
Desde el sector empresarial, iniciativas de formación y emprendimiento buscan aportar a la reducción de estas brechas. Según Alejandro Gutiérrez, programas de capacitación financiera y digital dirigidos a más de 180.000 consultoras buscan fortalecer la generación de ingresos y la autonomía económica de las mujeres.
Un desafío social persistente
El panorama también refleja otras expresiones de desigualdad. De acuerdo con el Índice de Concientización sobre Violencias hacia las Mujeres, el 86 % de las encuestadas manifestó haber vivido algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Además, durante 2025 se registraron más de 118 feminicidios en el país, según reportes de observatorios basados en datos oficiales.
Ante este escenario, organizaciones sociales y empresas coinciden en que reducir la brecha laboral es clave para impulsar cambios estructurales. Fortalecer el acceso a educación, promover oportunidades laborales dignas y ampliar los programas de emprendimiento con enfoque de género son algunas de las estrategias que se plantean para avanzar hacia una mayor equidad.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, distintas iniciativas invitan a visibilizar las desigualdades cotidianas y a promover acciones concretas que permitan garantizar que la autonomía económica de las mujeres deje de ser una meta pendiente y se convierta en una realidad para millones de colombianas.


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