El departamento del Atlántico atraviesa un preocupante deterioro en materia de seguridad, luego de que el más reciente balance del Sistema Civil de Alertas Tempranas evidenciara un incremento significativo en las muertes violentas durante el primer cuatrimestre de 2026, consolidando a abril como uno de los meses más críticos en los últimos años.
El informe, liderado por el analista judicial Arturo García, revela que solo en abril se registraron 104 homicidios en el departamento, una cifra que refleja la intensidad de la violencia en distintos municipios. El acumulado entre enero y abril asciende a 394 casos, lo que representa un aumento de 116 víctimas frente al mismo periodo de 2025, cuando se reportaron 278 asesinatos.
La mayor concentración de estos hechos se mantiene en el área metropolitana de Barranquilla, donde se registraron 85 muertes violentas distribuidas en Barranquilla con 54 casos, Soledad con 15, Malambo con 10, Galapa con 5 y Puerto Colombia con un caso. En el resto del departamento, municipios como Sabanalarga y Sabanagrande también presentan cifras alarmantes con 8 y 5 homicidios respectivamente.
El análisis identifica el sicariato como la principal modalidad de ejecución, con 82 casos registrados durante el mes, lo que evidencia la persistencia de estructuras criminales organizadas que operan en el territorio. Según García, detrás de esta violencia se encuentran disputas por economías ilegales, conflictos por ocupación de tierras y la llegada de nuevos actores armados a zonas urbanas.
Sectores como Carrizal, La Alboraya y La Sierrita han sido señalados como puntos donde se evidencia la reconfiguración del crimen, mientras que en localidades como el suroccidente de Barranquilla se detecta un aumento de la violencia asociada a invasiones de predios.
El informe también alerta sobre el impacto en poblaciones vulnerables. Durante abril se reportaron 10 homicidios de menores de edad, entre ellos el caso de Danilo Andrés Ramírez Barrios, de 18 años, recordado por haber sido Rey Momo Infantil del Suroriente en 2024, quien fue asesinado en el barrio Rebolo en un hecho relacionado con cobros ilegales.
En cuanto a la violencia de género, el panorama no es menos preocupante. En lo corrido de 2026 han sido asesinadas 31 mujeres en el departamento, de las cuales 9 perdieron la vida en abril. Casos como el de Evelina en el barrio Simón Bolívar y Karina Jazmín en Soledad reflejan una problemática persistente que sigue cobrando víctimas sin una respuesta contundente.
El desglose por zonas en Barranquilla muestra que el suroccidente lidera con 20 homicidios, destacándose el barrio El Bosque con 7 casos. Le sigue la localidad Metropolitana con 15 hechos, especialmente en Carrizal y la urbanización Las Cayenas, y el suroriente con 13 casos, donde barrios como El Ferry y Rebolo enfrentan una dinámica de violencia que ha generado desplazamientos internos.
El inicio de mayo tampoco da señales de mejora. Hechos recientes como el asesinato de Rosa Mora Pérez y su hijo en el barrio Los Cedros de Soledad, presuntamente vinculado a extorsión, refuerzan la alerta sobre la continuidad de esta escalada criminal.
Ante este panorama, Arturo García hizo un llamado urgente a las autoridades para implementar acciones contundentes que frenen la cadena de violencia y permitan recuperar la seguridad en el departamento. El informe insiste en la necesidad de una intervención integral que aborde no solo el accionar de las estructuras criminales, sino también las condiciones sociales que alimentan el conflicto.
El Atlántico enfrenta así uno de sus mayores retos en materia de orden público, en un contexto donde las cifras reflejan una crisis que exige respuestas inmediatas para evitar que la violencia continúe marcando el rumbo del territorio en 2026.







