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Atlántico completa 22 años de inversiones en agua potable y mantiene el reto en las zonas rurales

El Atlántico acumula cerca de $2,6 billones en inversiones destinadas a agua potable y saneamiento básico durante los últimos 22 años. El proceso comenzó en 2004 con el Plan Departamental de Agua y ha continuado durante diferentes administraciones con obras para ampliar la cobertura y mejorar los sistemas de acueducto.

El balance conocido este 24 de septiembre también muestra un dato destacado: el Departamento Nacional de Planeación, DNP, ubicó al Atlántico en el primer lugar del Índice de Planes Departamentales de Agua, con 85,48 puntos sobre 100. De acuerdo con la Gobernación, es la sexta vez que el departamento obtiene esta posición entre los 32 planes evaluados.

Una inversión que comenzó en 2004

La primera etapa de este proceso se dio durante la administración de Carlos Rodado Noriega, entre 2004 y 2007, cuando se puso en marcha el Plan Departamental de Agua con una inversión cercana a los $200.000 millones.

Después llegaron las administraciones de Eduardo Verano de la Rosa, entre 2008 y 2011, con cerca de $400.000 millones; José Antonio Segebre, entre 2012 y 2015, con alrededor de $250.000 millones; y nuevamente Verano, entre 2016 y 2019, con una inversión aproximada de $400.000 millones.

Durante el gobierno de Elsa Noguera, entre 2020 y 2023, también continuaron las inversiones en infraestructura y sistemas de acueducto.

En el actual periodo de Eduardo Verano, que comenzó en 2024, la Gobernación reporta 41 proyectos en ejecución y una inversión cercana a los $700.000 millones para agua potable y saneamiento básico. Las obras están distribuidas en los municipios del departamento y contemplan también intervenciones relacionadas con Barranquilla.

El cambio en el acceso al agua

Eduardo Verano sostiene que el avance actual debe entenderse a partir de las condiciones que tenía el departamento hace dos décadas.

El gobernador recordó que buena parte de las poblaciones dependía de pozos profundos y que el agua presentaba problemas de mineralización que afectaban la vida cotidiana de las familias.

“Hace 20 años gran parte del Atlántico se surtía de pozos profundos”, señaló Verano al explicar el proceso que, según la administración departamental, permitió cambiar progresivamente el sistema.

Actualmente, la Gobernación reporta una cobertura cercana al 100 % en las cabeceras municipales. Sin embargo, el propio mandatario reconoce que alcanzar ese nivel en las zonas rurales continúa siendo una tarea pendiente.

El Acueducto Regional del Norte avanza

Una de las principales obras de esta etapa es el Acueducto Regional del Norte, proyecto que registra un avance cercano al 95 %, según el balance presentado por la administración departamental.

La infraestructura está diseñada para atender a ocho territorios del norte del Atlántico: Puerto Colombia, Galapa, Tubará, Juan de Acosta, Piojó, Soledad y Usiacurí, además de Barranquilla.

La Gobernación señala que el proyecto busca fortalecer el suministro de agua potable y acompañar el crecimiento urbano, turístico y habitacional de esta zona. En febrero de 2026, la administración había reportado un avance del 86 % y una inversión de $198.304 millones.

El modelo de acueductos regionales es uno de los ejes de la estrategia departamental. La idea es que varios municipios puedan integrarse a sistemas comunes para mejorar la operación, aprovechar mejor la infraestructura y ampliar el servicio hacia comunidades que todavía presentan dificultades.

 

La deuda pendiente está en el campo

Los resultados en las cabeceras municipales contrastan con la situación de algunos corregimientos y sectores rurales. Allí todavía existen comunidades con problemas para recibir agua de manera continua.

Verano reconoce que cerrar esta brecha es uno de los principales retos que tiene actualmente el departamento.

A las dificultades propias de la infraestructura se suman problemas relacionados con la legalización de algunos predios y asentamientos informales. Según la Gobernación, estas situaciones pueden limitar la ejecución directa de recursos públicos en determinados terrenos.

“Tenemos que reconocer que todavía hay comunidades a las que debemos llegar”, afirmó el gobernador, al señalar que la administración debe continuar buscando alternativas para atender esos sectores.

Este punto resulta especialmente importante porque el propio DNP aclara que el índice en el que el Atlántico obtuvo el primer lugar no mide únicamente cobertura. También tiene en cuenta aspectos como aseguramiento, gestión ambiental, gestión del riesgo, infraestructura y componentes sociales.

Más allá de las cifras

El balance deja una situación con dos caras. Por un lado, el departamento ha mantenido durante más de dos décadas una estrategia de inversión que ha permitido mejorar la infraestructura y elevar la cobertura en las cabeceras municipales.

Por otro, todavía hay comunidades rurales que esperan soluciones para contar con un servicio estable y de calidad.

Con 41 proyectos actualmente en ejecución y cerca de $700.000 millones comprometidos durante el actual gobierno, el siguiente paso será llevar parte de esos avances a los sectores que todavía están por fuera de los niveles de cobertura alcanzados en las zonas urbanas.

Para el Atlántico, el reto ya no es solamente construir más infraestructura. También es conseguir que el agua llegue de manera continua a las comunidades que todavía tienen dificultades para acceder al servicio.