La movilidad en la capital del país continúa siendo uno de los principales retos para las autoridades, especialmente durante temporadas de alta circulación como puentes festivos y Semana Santa. En este contexto, el sistema de pico y placa regional se mantiene como una de las estrategias clave para regular el ingreso de vehículos a Bogotá y evitar congestiones en los principales corredores viales.
La medida, liderada por la Secretaría Distrital de Movilidad, aplica principalmente los domingos y días festivos, en el marco del denominado “plan retorno”, cuando miles de vehículos intentan ingresar simultáneamente a la ciudad desde diferentes regiones del país.
El esquema funciona en franjas horarias específicas que organizan el flujo vehicular según el último dígito de la placa. Entre las 12:00 del mediodía y las 4:00 de la tarde, solo pueden ingresar a Bogotá los vehículos con placas terminadas en números pares, es decir, 0, 2, 4, 6 y 8. Posteriormente, entre las 4:00 de la tarde y las 8:00 de la noche, el ingreso queda habilitado exclusivamente para vehículos con placas impares, correspondientes a 1, 3, 5, 7 y 9.
Antes del mediodía y después de las 8:00 de la noche, el ingreso a la ciudad se encuentra libre de restricciones, lo que permite a los conductores planear su llegada con mayor flexibilidad.
Esta medida se implementa en nueve de los principales accesos a la capital, incluyendo corredores como la Autopista Norte, la Calle 80, la Calle 13, la Autopista Sur y la vía a La Calera, entre otros, con el objetivo de distribuir el tráfico de manera más organizada y reducir los tiempos de desplazamiento.
En cuanto a las sanciones, las autoridades recuerdan que incumplir el pico y placa regional puede generar multas económicas significativas, además de la posible inmovilización del vehículo, lo que representa un impacto tanto financiero como logístico para los conductores.
La Secretaría de Movilidad ha reiterado el llamado a la ciudadanía para que respete las normas y programe sus desplazamientos con anticipación, especialmente en temporadas de alta demanda, donde el volumen de vehículos aumenta considerablemente.
El pico y placa regional se consolida así como una herramienta clave para mejorar la movilidad en Bogotá, en medio de un escenario en el que la planeación y el cumplimiento de las normas se convierten en factores determinantes para evitar congestiones y sanciones.








