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Nairo Quintana recuerda el peligroso descenso que enfrentó en el Giro de Italia 2014

Nairo Quintana “arriesgó su vida” en el Giro de Italia 2014: repase la sorpresiva anécdota. (Photo by Bryn Lennon - Velo/Getty Images) / Bryn Lennon

Nairo Quintana acaba de cerrar su carrera como ciclista profesional, pero todavía tiene muy presentes algunos de los momentos más extremos que vivió sobre la bicicleta. Uno de ellos ocurrió en el Giro de Italia de 2014, la carrera que terminó ganando y que lo convirtió en el primer colombiano en conquistar esta prueba.

En una entrevista concedida a la Agencia EFE en Cartagena, el boyacense recordó la jornada del Stelvio, donde las condiciones climáticas hicieron que el recorrido se convirtiera en uno de los momentos más riesgosos de su carrera.

Quintana reconoció que en ese momento no era completamente consciente del peligro porque la competencia y la adrenalina lo llevaban a seguir adelante.

“Cuando gané bajando el Stelvio bajo la lluvia, bajo la nieve, claramente arriesga uno la vida y en ese momento no es consciente porque finalmente la adrenalina te lleva a aprovechar esos momentos, pero sí es uno de los momentos más peligrosos que he podido vivir”, recordó el exciclista.

Una etapa que terminó siendo decisiva

El episodio ocurrió durante la etapa que tuvo como protagonista al Stelvio, uno de los ascensos más exigentes del ciclismo italiano. La nieve y el frío complicaron especialmente la jornada.

Quintana no solo consiguió superar las condiciones. Su actuación terminó siendo determinante para la clasificación general del Giro.

La organización de la carrera recuerda que, en aquella edición, el colombiano sufrió especialmente por el frío en el Stelvio. Incluso contó posteriormente que llegó a pensar en detenerse para ponerse ropa más abrigada, pero su compañero Gorka Izagirre le insistió en que continuara pedaleando.

Nairo siguió adelante. Ese esfuerzo terminó siendo una de las imágenes más recordadas de su victoria en Italia.

El Giro que cambió la historia del ciclismo colombiano

Quintana llegó a la edición de 2014 como uno de los grandes candidatos y terminó haciendo historia en Trieste.

El 1 de junio de 2014, se convirtió en el primer colombiano en ganar el Giro de Italia. Su triunfo también significó que un corredor latinoamericano conquistara por primera vez la carrera italiana.

Aquel Giro no fue sencillo para el boyacense. Tuvo problemas físicos durante la competencia y debió recuperarse antes de afrontar las etapas decisivas. Sin embargo, consiguió llegar en condiciones para atacar en la montaña y tomar el control de la clasificación.

La jornada del Stelvio quedó especialmente marcada por las condiciones meteorológicas y por el esfuerzo que tuvo que hacer para mantenerse sobre la bicicleta.

El retiro llegó después de 17 temporadas

La anécdota fue recordada pocos días después de que Quintana pusiera punto final a su carrera profesional.

El colombiano disputó el Giro dell’Emilia el 3 de octubre de 2026, competencia con la que cerró oficialmente su etapa como corredor profesional. La decisión, según explicó, había sido planeada desde hacía aproximadamente dos años junto con su familia y el equipo Movistar.

A sus 36 años, Quintana se retira con un palmarés que incluye el Giro de Italia de 2014, la Vuelta a España de 2016, dos títulos de la Tirreno-Adriático y tres podios en el Tour de Francia.

Ahora comienza otra etapa

Con la bicicleta profesional ya fuera de su rutina, Quintana quiere concentrarse en otros proyectos. Uno de ellos es el Gran Fondo Nairo, evento que organiza desde 2019 y que busca llevar a otros lugares el ciclismo recreativo.

El excorredor explicó que este tipo de proyectos ocuparán buena parte de su tiempo y que ahora tendrá la oportunidad de involucrarse directamente en su organización y crecimiento.

Después de tantos años compitiendo al límite, Nairo Quintana deja atrás el pelotón profesional con una historia marcada por grandes victorias, derrotas, caídas y jornadas en las que, como él mismo acaba de reconocer, seguir sobre la bicicleta también significó asumir riesgos que en ese momento parecían parte normal de la competencia.