El fraude continúa siendo uno de los principales desafíos para las organizaciones en Colombia, especialmente en un entorno donde las transacciones digitales crecen de manera acelerada y los delincuentes sofisticaron sus métodos para afectar a empresas, usuarios y entidades financieras.
Así lo revela el más reciente Estudio del Verdadero Costo del Fraude en América Latina, publicado por LexisNexis Risk Solutions, informe que analiza el impacto operativo y financiero de este fenómeno en países como Colombia, Argentina, Brasil y México.
De acuerdo con el estudio, en Colombia el 43 % de las pérdidas por fraude se concentra en la actividad transaccional, lo que confirma que las operaciones de pago, transferencias, desembolsos y movimientos digitales siguen siendo el principal objetivo de los estafadores.
El informe también advierte que el fraude no solo representa la pérdida inicial de dinero. En América Latina, cada transacción fraudulenta termina costando 3,68 veces el valor original de la pérdida, cuando se incluyen gastos posteriores asociados a investigación, operación, cumplimiento regulatorio, atención de reclamaciones y afectaciones en la experiencia del cliente.
En el caso colombiano, el fraude cometido por terceros representa el 51 % de las pérdidas totales, impulsado por modalidades como cuentas mula, fraude por desembolso y toma de control de cuentas. Este comportamiento evidencia la necesidad de fortalecer los controles de identidad, monitoreo transaccional e inteligencia de riesgo en tiempo real.
Otro dato relevante es que el 82 % de las pérdidas por fraude en Colombia se origina dentro del propio país, lo que demuestra que la amenaza sigue siendo predominantemente nacional. Para LexisNexis Risk Solutions, este panorama refuerza la importancia de contar con señales locales de riesgo, análisis contextual y herramientas que permitan detectar patrones sospechosos antes de que las operaciones fraudulentas se concreten.
Aunque las organizaciones han fortalecido sus sistemas de prevención, los intentos de fraude siguen siendo elevados. En promedio, las empresas colombianas reportan que logran detener cerca de 2.833 transacciones fraudulentas cada mes, pero otras 659 transacciones alcanzan a concretarse, lo que refleja la magnitud del problema y los retos pendientes en materia de detección.
El estudio señala además que casi tres de cada cuatro organizaciones en América Latina están enfocadas en equilibrar la prevención del fraude con una buena experiencia para el cliente. Esto significa que las empresas buscan reforzar sus controles de seguridad sin generar fricciones excesivas para usuarios legítimos, especialmente en canales digitales y móviles.
Oscar Jesús Flores, experto en fraude e identidad de LexisNexis Risk Solutions, afirmó que el fraude en Colombia está cada vez más impulsado por la actividad transaccional y por el abuso doméstico de terceros. Según explicó, las organizaciones deben fortalecer la inteligencia en tiempo real durante todo el ciclo de vida de la transacción, sin descuidar la confianza del cliente ni la expansión digital.
El informe concluye que el fraude representa un desafío creciente para la estabilidad financiera, la confianza de los consumidores y el crecimiento de los servicios digitales. En ese contexto, las empresas deben avanzar hacia modelos de prevención más inteligentes, capaces de identificar comportamientos anómalos, proteger la identidad de los usuarios y anticiparse a nuevas modalidades de ataque.
LexisNexis Risk Solutions, con sede en Atlanta, Estados Unidos, ofrece herramientas de análisis y toma de decisiones basadas en información, tecnología avanzada y algoritmos para ayudar a organizaciones de más de 190 países y territorios a evaluar riesgos, prevenir fraudes y mejorar su eficiencia operativa.






