Una nueva controversia sacude el panorama político colombiano luego de que Miguel Uribe Londoño hiciera pública una resolución de la Unidad Nacional de Protección en la que se clasificaba el nivel de amenaza contra su hijo, el exsenador Miguel Uribe Turbay, como de riesgo extraordinario, una categoría que implica la necesidad de medidas especiales de protección.
El documento, revelado en medio del debate nacional por la seguridad de líderes políticos, evidencia que las autoridades ya habían identificado un alto nivel de amenaza antes del atentado que terminó con la vida del entonces precandidato presidencial. Esta revelación ha intensificado los cuestionamientos sobre la actuación de las entidades encargadas de garantizar su protección.
Según explicó Uribe Londoño, la existencia de esta resolución demuestra que el Estado tenía conocimiento claro del peligro que enfrentaba su hijo, lo que, a su juicio, hace aún más grave lo ocurrido. La denuncia se suma a las críticas que desde distintos sectores se han formulado contra la gestión de los esquemas de seguridad en el país.
La clasificación de “riesgo extraordinario” dentro del sistema de la UNP corresponde a uno de los niveles más altos de amenaza, reservado para personas cuya vida, integridad o libertad están seriamente comprometidas debido a su actividad pública o política.
El caso ha reavivado una discusión que se mantiene vigente desde el asesinato de Miguel Uribe Turbay, en medio de señalamientos sobre posibles fallas institucionales. Investigaciones periodísticas han indicado que el exsenador habría advertido previamente sobre los riesgos que enfrentaba e incluso solicitado refuerzos en su esquema de seguridad, lo que no se habría concretado.

Además, desde el entorno familiar y político se ha insistido en que existieron múltiples solicitudes de protección que no habrían sido atendidas de manera oportuna, lo que ha llevado a cuestionar la capacidad de respuesta del sistema de seguridad estatal frente a amenazas contra figuras públicas.
El pronunciamiento de Miguel Uribe Londoño se da en un contexto electoral marcado por la preocupación por la seguridad de los candidatos y el aumento de hechos violentos en distintas regiones del país. En este escenario, el dirigente ha reiterado la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección y garantizar condiciones equitativas para el ejercicio político.
Mientras avanzan las investigaciones sobre lo ocurrido, la revelación del documento oficial vuelve a poner en el centro del debate la responsabilidad del Estado en la prevención de hechos violentos y la eficacia de las medidas de protección en Colombia, en un momento clave para la estabilidad democrática y el desarrollo del proceso electoral.






