En medio del debate electoral y del resurgimiento de temas relacionados con el conflicto armado, el senador y candidato presidencial Iván Cepeda generó una nueva controversia nacional al referirse al incremento de los llamados “falsos positivos”, calificando la situación como un hecho “monstruoso” y exigiendo responsabilidades políticas al expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Las declaraciones del dirigente del Pacto Histórico se dieron durante una intervención pública en la que abordó el impacto de las ejecuciones extrajudiciales en Colombia, un fenómeno que marcó uno de los capítulos más críticos del conflicto interno y que ha sido ampliamente documentado por organismos judiciales y de derechos humanos.
Cepeda aseguró que el país no puede ignorar el crecimiento de estos casos ni tratarlos como hechos aislados, insistiendo en que se trata de una problemática estructural que requiere verdad, justicia y reparación para las víctimas. En ese sentido, señaló que el exmandatario debe responder ante las instancias judiciales por su eventual responsabilidad política en este periodo histórico.
El fenómeno de los falsos positivos hace referencia a las ejecuciones de civiles que posteriormente eran presentados como combatientes abatidos en operaciones militares, una práctica que alcanzó su mayor nivel entre 2002 y 2008 y que, según la Jurisdicción Especial para la Paz, dejó al menos 6.402 víctimas documentadas en ese periodo.
El pronunciamiento de Cepeda se suma a una discusión que ha cobrado fuerza en el contexto de la campaña presidencial, donde la memoria del conflicto y la responsabilidad de los actores políticos se han convertido en ejes centrales del debate público. Diversos sectores han reaccionado a sus declaraciones, algunos respaldando su postura y otros cuestionando el uso de estos temas en la contienda electoral.
El señalamiento directo hacia Álvaro Uribe reaviva una confrontación política de larga data entre ambos líderes, marcada por denuncias cruzadas y procesos judiciales que han tenido repercusión nacional e internacional. Mientras tanto, organizaciones de víctimas y colectivos como las Madres de Soacha continúan reclamando avances en los procesos de justicia y reconocimiento de lo ocurrido.
En este escenario, el país vuelve a enfrentar el reto de abordar uno de los episodios más sensibles de su historia reciente, en medio de una campaña electoral donde el pasado sigue teniendo un peso determinante en la construcción del futuro político de Colombia.






