La transformación urbana en Barranquilla continúa avanzando con resultados visibles gracias a la recuperación de 73 puntos críticos que anteriormente funcionaban como basureros a cielo abierto y que hoy han sido convertidos en espacios públicos dignos para la comunidad.
Esta estrategia, liderada por el alcalde Alejandro Char a través del programa “Barranquilla Limpia y Linda”, ha permitido intervenir más de 66.220 metros cuadrados de espacio público, beneficiando a cerca de 100.000 ciudadanos y contribuyendo significativamente a la reducción de emisiones contaminantes en la ciudad.
Uno de los avances más recientes se registró en el barrio Santa Ana, donde se recuperó el punto crítico número 73, considerado el de mayor magnitud hasta la fecha. Este espacio, ubicado en la calle 64 entre carreras 66B y 67, pasó de ser un foco de contaminación a convertirse en un entorno limpio, con zonas verdes y áreas adecuadas para el disfrute de los residentes.
La intervención en este sector abarcó un área de 2.144 metros cuadrados, incluyendo 600 metros de zonas verdes y más de 1.500 metros de áreas duras, con una inversión cercana a los 400 millones de pesos. Además, se logró una reducción estimada de 454 toneladas de CO₂ equivalentes al año, impactando positivamente a más de 1.400 personas.
Durante la entrega del espacio, la gerente de Ciudad, Ana María Aljure, destacó el trabajo conjunto entre la administración distrital y la comunidad, señalando que este tipo de intervenciones representan una recuperación integral que va más allá de lo físico, al fortalecer el sentido de pertenencia y el cuidado del entorno.
Por su parte, la jefe de la Oficina de Servicios Públicos, Dina Luz Pardo, resaltó la importancia del componente social en estas iniciativas, indicando que las jornadas de participación ciudadana permiten que los habitantes se apropien de los espacios y garanticen su sostenibilidad en el tiempo.
En lo corrido del primer trimestre de 2026, el programa ha logrado recuperar siete nuevos puntos críticos en diferentes sectores de la ciudad, con una intervención de casi 4.700 metros cuadrados adicionales y beneficiando a más de 10.000 personas. Estas acciones han permitido también una reducción de 747 toneladas de CO₂, aportando a la mejora de la calidad del aire.
Barrios como La Concepción, San Francisco, El Prado, El Castillo y Santa María han sido parte de este proceso de transformación, donde antiguos focos de residuos han dado paso a espacios comunitarios, incluso algunos convertidos en puntos de interés turístico y cultural.
Con estos resultados, la administración distrital reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible y la recuperación del espacio público, promoviendo una ciudad más limpia, saludable y con mejores condiciones de vida para sus habitantes, en la que el entorno urbano vuelve a ser un lugar de encuentro y bienestar para todos.








