La campaña presidencial en Colombia sumó un nuevo episodio de tensión tras las declaraciones de la candidata Paloma Valencia, quien explicó públicamente el origen de una frase que generó controversia en el Congreso cuando le pidió al senador Iván Cepeda “no la mande a matar”, en medio de un acalorado debate político.
La afirmación, que inicialmente fue interpretada como una acusación directa, fue aclarada por la propia candidata durante una entrevista radial, donde aseguró que no se trató de un señalamiento formal, sino de una expresión de preocupación por su seguridad personal. “No es una acusación, es una súplica”, afirmó Valencia al explicar el contexto de sus palabras.
Según la aspirante presidencial, su inquietud surge tras una serie de denuncias que ha realizado en el escenario político, relacionadas con presuntos vínculos entre estructuras ilegales y sectores del Estado. En particular, mencionó señalamientos sobre alias “Calarcá” y la supuesta infiltración de la Segunda Marquetalia en instituciones públicas, temas que, según indicó, han incrementado los riesgos en su contra.
Valencia sostuvo que, al exponer estas situaciones en el Senado, ha recibido advertencias sobre posibles amenazas, lo que la llevó a expresar su preocupación directamente durante el debate. En ese sentido, insistió en que su mensaje no buscaba responsabilizar a Cepeda de manera directa, sino llamar la atención sobre el clima de riesgo que percibe en medio de la contienda política.
El episodio se produce en un contexto electoral altamente polarizado de cara a las elecciones presidenciales de 2026, donde el enfrentamiento entre distintas corrientes políticas ha elevado el tono del debate público y generado múltiples controversias entre los candidatos.
Además, la candidata reiteró que su labor política ha estado enfocada en denunciar hechos que considera relevantes para la seguridad y la institucionalidad del país, aunque reconoció que estas acciones pueden generar tensiones y exponerla a escenarios de riesgo.
Por su parte, el senador Iván Cepeda no ha sido vinculado formalmente a ninguna investigación relacionada con estos señalamientos, y el caso ha quedado en el plano del debate político y mediático.
Analistas coinciden en que este tipo de declaraciones reflejan el nivel de confrontación que atraviesa la campaña presidencial, donde los discursos han escalado hacia escenarios de alta sensibilidad, especialmente en temas relacionados con seguridad y violencia.
Mientras avanza el calendario electoral, crece la preocupación por las garantías para los candidatos y la necesidad de mantener un debate democrático basado en el respeto, en un país donde la historia política ha estado marcada por episodios de violencia que aún generan alerta en la opinión pública.






