Una nueva escalada de violencia sacude al municipio de Guachené, en el norte del Cauca, luego de que un ataque armado dejara tres personas muertas, aumentando la preocupación por la seguridad en esta región del suroccidente colombiano, donde las comunidades enfrentan una situación cada vez más crítica.
Los hechos se registraron el pasado 5 de abril de 2026 en la vereda Obando, donde hombres armados irrumpieron en un establecimiento público y abrieron fuego contra varias personas que se encontraban en el lugar. Las víctimas, tres adultos mayores, fallecieron en el sitio producto de la gravedad de las heridas, mientras las autoridades iniciaron investigaciones para identificar a los responsables.
Este episodio violento no es un hecho aislado. La Defensoría del Pueblo advirtió que la situación en Guachené y otros municipios del norte del Cauca, como Villa Rica, Padilla y Puerto Tejada, ha venido deteriorándose progresivamente, con un aumento de homicidios, amenazas, desplazamientos forzados y restricciones a la movilidad de la población civil.
De acuerdo con el organismo, estos hechos reflejan una crisis humanitaria que afecta especialmente a comunidades afrodescendientes e indígenas, quienes viven bajo presión constante de actores armados ilegales que disputan el control territorial y las economías ilícitas en la zona.
El alcalde de Guachené, Willinton Mina, también se pronunció sobre la situación y denunció falta de atención por parte del Gobierno nacional frente al incremento de la violencia en el municipio, donde durante 2025 se registraron al menos 49 homicidios, consolidándolo como uno de los territorios más golpeados por la inseguridad en el país.
Las autoridades han señalado que la violencia en esta región responde en gran medida a disputas entre estructuras criminales y grupos armados ilegales, lo que ha generado un ambiente de temor y zozobra entre los habitantes, además de limitar actividades cotidianas como el trabajo, la educación y el tránsito entre municipios.
Organismos de derechos humanos han reiterado el llamado urgente al Estado para implementar medidas de protección, reforzar la presencia institucional y garantizar la seguridad de la población, en medio de un escenario donde la violencia sigue escalando.
Mientras tanto, las investigaciones continúan para esclarecer los móviles del ataque y dar con los responsables, en un contexto donde la comunidad exige respuestas y acciones concretas para frenar la crisis humanitaria que atraviesa el norte del Cauca.






