El incumplimiento de la cuota alimentaria sigue siendo uno de los conflictos más frecuentes en los procesos de derecho de familia en Colombia. Más allá de una deuda económica, esta falta impacta directamente el bienestar, la estabilidad emocional y el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes, quienes dependen no solo del sustento material, sino también del acompañamiento y la responsabilidad de sus padres.
De acuerdo con la legislación colombiana, la patria potestad no se pierde de manera automática por no cumplir con la obligación alimentaria. El Código Civil establece de forma clara y taxativa solo cinco causales por las cuales un juez puede privar a un padre o madre de este derecho-deber: el maltrato, el abandono total e injustificado, conductas que pongan en riesgo al menor, la privación de la libertad por más de un año y ciertos delitos graves cometidos por el hijo cuando se demuestra que los padres los favorecieron.
El abogado de familia Jimmy Jiménez explica que, además de la privación, la ley contempla la suspensión de la patria potestad en situaciones específicas. Esta medida puede aplicarse, por ejemplo, cuando existe una ausencia prolongada del padre o la madre, o cuando hay una mala administración de los bienes del menor, como ocurre en casos de dilapidación, consumo problemático o ludopatía.
¿Qué pasa cuando no se paga la cuota alimentaria?
El no pago de la cuota alimentaria sí tiene consecuencias legales. En Colombia, esta conducta puede considerarse una forma de abandono y, en algunos casos, de maltrato bajo la figura de violencia económica. Sin embargo, la norma es clara: para que exista privación de la patria potestad, el abandono debe ser total e injustificado. Esto significa que no basta con incumplir la obligación económica si aún existe algún tipo de presencia en la vida del menor, como llamadas, visitas ocasionales o contacto esporádico.
¿Hay sanciones si el incumplimiento es reiterado?
Sí. Cuando el padre o madre no cumple con la cuota alimentaria y su presencia es inestable o casi inexistente, este abandono económico puede llegar a configurarse como una larga ausencia. En esos casos, es posible solicitar la suspensión de la patria potestad, una figura jurídica que busca proteger el interés superior del menor frente a vínculos que generan inestabilidad emocional y material.
Los jueces analizan cada situación de manera individual, evaluando pruebas y circunstancias concretas. El objetivo no es castigar a los padres, sino garantizar que los derechos de los niños y adolescentes prevalezcan, evitando que la patria potestad se ejerza de forma intermitente, sin responsabilidad económica, afectiva ni moral.
Por eso, los expertos recomiendan a quienes enfrentan este tipo de conflictos buscar asesoría legal especializada en derecho de familia. Un acompañamiento adecuado permite conocer las alternativas jurídicas disponibles y tomar decisiones enfocadas en el bienestar integral de los hijos, que siempre debe ser la prioridad.


ESCÚCHANOS EN LAVIBRANTE RADIO 📻





