En una jornada de alta relevancia para la política exterior colombiana, el presidente Gustavo Petro ofreció una rueda de prensa desde la embajada de Colombia en Estados Unidos luego de su reunión de casi dos horas con el presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca. El mandatario colombiano calificó el encuentro como “positivo” y destacó el tono conversado entre ambos líderes tras meses de tensiones bilaterales.
Durante la conferencia ante medios, Petro aclaró que no planteó ante Trump la posibilidad de ser excluido de la llamada Lista Clinton —el listado administrado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en el que fue incluido junto a parte de su familia—, y subrayó que esa cuestión no fue objeto de negociación directa en la reunión. El presidente insistió en que ese tipo de decisiones no se resuelven bajo presiones ni “chantajes”, y resaltó la importancia de mantener una comunicación respetuosa entre gobiernos con posiciones distintas.
Petro se refirió además a su trayectoria personal, haciendo énfasis en que durante gran parte de su vida no ha tenido vínculos con instituciones financieras, como bancos o chequeras, lo que a su juicio no influye en la gestión de asuntos de Estado. Afirmó que un diálogo entre países debe basarse en la igualdad y en la búsqueda de intereses comunes, más allá de las discrepancias políticas.
El encuentro tuvo lugar en medio de un contexto diplomático delicado. En octubre de 2025, la administración Trump incluyó al presidente Petro en la Lista Clinton, medida que —según el gobierno estadounidense— estaba vinculada al aumento de la producción de cocaína en Colombia y al fracaso en su combate contra el narcotráfico. Esa decisión generó un enfriamiento en las relaciones entre Bogotá y Washington, con sanciones que afectaron operaciones comerciales y cuentas bancarias en Estados Unidos para Petro y algunos de sus allegados.
Además del tema de las sanciones, la agenda de discusión entre los dos mandatarios abordó asuntos como cooperación en seguridad regional, narcotráfico y otros desafíos en la región latinoamericana, incluyendo la situación en países vecinos. En varias declaraciones posteriores al encuentro, tanto Petro como Trump enfatizaron la voluntad de encontrar espacios para colaborar a pesar de las diferencias ideológicas y de enfoque.
Analistas consideran que este diálogo, aunque no representó un restablecimiento total de relaciones, podría marcar un punto de partida para una orientación más pragmática entre Estados Unidos y Colombia en los próximos meses, especialmente en temas de seguridad, comercio y narcotráfico. El tono conciliador de esta reunión contrasta con meses previos de críticas, acusaciones públicas y sanciones que tensionaron el vínculo entre ambos países.

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