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Los Grammy se convierten en tribuna de defensa migrante y rechazo al ICE

La edición 2026 de los premios Grammy trascendió el ámbito musical y se transformó en un escenario de protesta social, luego de que numerosos artistas utilizaran la visibilidad del evento para expresar su rechazo a las políticas migratorias de Estados Unidos y, en particular, al accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE.

Desde antes del inicio oficial de la ceremonia en Los Ángeles, la alfombra roja dejó ver un ambiente de activismo simbólico. Colectivos y defensores de los derechos humanos repartieron prendedores con el mensaje ICE Out, que fueron adoptados por varios artistas como señal de respaldo a la causa migrante. Estas expresiones acompañaron a los asistentes durante gran parte de la gala, enviando un mensaje claro de inconformidad frente a las redadas y detenciones migratorias.

Durante la premiación, figuras de alto perfil reforzaron el mensaje desde el escenario. Billie Eilish y Finneas lucieron los distintivos en solidaridad con las comunidades migrantes, al igual que artistas como Carole King y Justin y Hailey Bieber. Otros optaron por gestos alternativos, como Justin Vernon, vocalista de Bon Iver, quien incorporó a su vestuario un símbolo asociado a los grupos ciudadanos que monitorean los operativos del ICE.

Los discursos de aceptación también estuvieron cargados de contenido social. La cantante Olivia Dean, reconocida como Artista Nueva del Año, recordó sus raíces familiares y destacó el aporte de las personas migrantes al desarrollo cultural del país, mientras que Shaboozey dedicó su premio a su madre, quien emigró desde África en busca de nuevas oportunidades.

Uno de los pronunciamientos más contundentes de la noche fue protagonizado por Bad Bunny. El artista puertorriqueño hizo historia al convertirse en el primer latino en ganar el premio Álbum del Año con una producción completamente en español. En su discurso, lanzó un mensaje directo contra el ICE y rechazó la narrativa que criminaliza a los migrantes, afirmando que no son extraños ni amenazas, sino personas con derechos y dignidad.

Más adelante, Billie Eilish retomó el llamado a la movilización social al recibir el galardón a Canción del Año junto a su hermano. En su intervención, invitó a responder al odio con empatía y solidaridad, recordando que nadie debería ser considerado ilegal y que la voz colectiva sigue siendo una herramienta poderosa de cambio.

El cierre de la noche volvió a poner el foco en la migración cuando Bad Bunny dedicó uno de sus premios a quienes se han visto obligados a abandonar su país de origen para perseguir un futuro mejor, resaltando el sacrificio y la valentía de millones de familias.

Estas manifestaciones artísticas se producen en un contexto de creciente tensión social en Estados Unidos, donde en las últimas semanas se han registrado protestas en varias ciudades contra las redadas migratorias. El descontento se ha intensificado tras episodios recientes de violencia durante operativos, lo que ha reavivado el debate nacional sobre derechos humanos, uso de la fuerza y políticas migratorias.

La gala de los Grammy 2026 dejó claro que, más allá de la música, el escenario también puede convertirse en un espacio de denuncia y defensa de causas sociales, amplificando voces que reclaman dignidad, inclusión y respeto para las comunidades migrantes.