El presidente de Colombia, Gustavo Petro, desató una nueva ola de controversia tras afirmar, durante un acto público en Bogotá, que vivir en Cuba es mucho mejor que vivir en Miami y que “jamás Miami será más linda que La Habana”, en referencia a una visita que realizó a la isla durante la pandemia.
En su discurso, en el que también anunció la revitalización del centro hospitalario San Juan de Dios, Petro describió a Miami como una “lentejuela del capitalismo” y la ciudad como carente de “cultura propia” y atrapada en “trancones”. En contraste, exaltó a La Habana como una ciudad rica en historia y cultura que Miami no puede igualar.
El mandatario incluso auguró que Miami, al igual que Dubái, está destinada a desaparecer por ser una ilusión del capitalismo.
Durante la intervención, Petro también lanzó un llamado a los colombianos residentes en el exterior —especialmente en países como Estados Unidos, Chile y Argentina— a regresar al país, argumentando que en el extranjero serían tratados sin dignidad y con escasas oportunidades de progreso económico.
Las declaraciones han generado reacciones mixtas en la opinión pública y analistas, dado el contraste entre la grave crisis económica y social que atraviesa Cuba —con apagones, escasez de alimentos y migración masiva— y la posición de Miami como un centro de oportunidades para emigrantes latinoamericanos.

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