Barranquilla sigue convirtiendo sus espacios tradicionales en escenarios de cultura y encuentro ciudadano. El alcalde Alejandro Char entregó oficialmente el renovado Callejón La Libertad, ubicado en el barrio El Prado, un proyecto de recuperación urbana que hoy se consolida como un corredor artístico donde el arte local narra historias de la vieja Barranquilla y resalta la identidad de uno de los sectores más emblemáticos de la ciudad.
El mandatario destacó que este espacio, que por años permaneció oscuro y poco transitado, hoy renace lleno de color, significado y vida gracias al talento de artistas barranquilleros. “Una verdadera obra de arte les entregamos a los barranquilleros y a quienes nos visitan. Donde antes había una calle sola y oscura, hoy hay un lugar que invita a quedarse, a contemplar y a sentir lo nuestro”, expresó Char a través de sus redes sociales, resaltando el valor del arte como motor de transformación social.
La intervención abarcó 105 metros lineales del callejón y contó con la participación de 11 artistas principales y 4 colaboradores, quienes plasmaron en murales escenas cotidianas, memorias colectivas, tradiciones culturales y personajes que hacen parte del ADN barranquillero. Las obras permiten a quienes recorren el lugar sumergirse en relatos visuales que conectan el pasado con el presente del barrio El Prado.
Durante el recorrido por el espacio, el alcalde subrayó la importancia de la sensibilidad artística en este tipo de proyectos. “Aquí hay arte en todos los sentidos, en 360 grados. Como Gobierno ponemos nuestro aporte, pero lo esencial está en el corazón y en el alma de los artistas, que lograron representar lo que es este sector y lo que significa Barranquilla”, afirmó.
Además del componente artístico, el proyecto incluyó la adecuación integral del entorno urbano, con mejoras en la vía, bordillos, pavimentación, recuperación de fachadas, embellecimiento paisajístico y siembra de plantas, acciones que contribuyen a la seguridad, la apropiación ciudadana y la revitalización del espacio público.
Char también recordó cómo el lugar era evitado por los transeúntes debido a su deterioro. “Antes la gente pasaba corriendo, huyéndole a lo oscuro y a lo peligroso. Hoy ocurre todo lo contrario: vienen, se quedan, se toman fotos. La tranquilidad y la belleza que se respira aquí provocan permanecer, estudiar y contemplar”, señaló, agradeciendo a los artistas por el impacto generado.

Entre las obras que hoy dan vida al Callejón La Libertad se encuentran Jardín patios interiores de Mario Malabet; Joselito: entre la risa y la eternidad de César Orozco; Memoria flotante de Luis Guarín y Omar Alonso; 4:00 p.m. de Luis Fernando Llanos; Una mañana en el patio de Fuan y Joma; Arte, Cultura y Educación de Wilberto Echeverría; Érase una vez en un eclipse barranquillero de Norella; y Lenguaje de Libertad de Luis Amarís. Cada mural propone una mirada distinta sobre la vida, la arquitectura, la tradición y la memoria del barrio.
Esta entrega hace parte de una estrategia distrital que busca recuperar los callejones del barrio El Prado mediante limpieza, adecuación y arte urbano, con el objetivo de resignificar estos espacios que en el pasado fueron clave en el desarrollo de la ciudad. A través de murales creados por artistas locales, el Distrito promueve la preservación del patrimonio, el sentido de pertenencia y la apropiación del espacio público.
Con iniciativas como esta, Barranquilla reafirma su apuesta por la cultura como eje de transformación urbana, fortaleciendo su identidad y proyectando al mundo una ciudad que honra su historia a través del arte.

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