Barranquilla despide a una de las figuras más representativas de su tradición cultural. A los 95 años falleció Ismael Escorcia Medina, creador del emblemático disfraz de El Descabezado, una de las expresiones más poderosas y simbólicas del Carnaval de Barranquilla, que durante más de siete décadas ha exaltado la memoria, la resistencia y el valor de la tradición popular.
Escorcia, quien estaba próximo a cumplir 96 años el próximo Martes de Carnaval, nació el 17 de febrero de 1930 en el municipio de Calamar, Bolívar. Su niñez estuvo marcada por los episodios de violencia política que sacudieron al país, imágenes que quedaron profundamente grabadas en su memoria. A orillas del río Magdalena fue testigo del paso de cuerpos sin cabeza, una realidad cruda que más adelante se transformaría en una expresión artística cargada de significado.
La persecución política que enfrentó su familia, debido a su filiación liberal, los obligó a desplazarse hacia Barranquilla, ciudad que se convirtió en su nuevo hogar y en el escenario donde encontró en el Carnaval un espacio para canalizar el dolor, la memoria y la esperanza a través del arte popular.
El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, marcó un punto de quiebre en su vida. A partir de ese hecho, Ismael Escorcia tomó la decisión de rendir un homenaje permanente a las víctimas de la violencia, no desde el silencio, sino desde una manifestación que exaltara la vida, la alegría y la reflexión colectiva. Así nació la inspiración que daría origen a uno de los disfraces más icónicos del Carnaval.
Mientras trabajaba en las antiguas Empresas Públicas Municipales, en el área de talleres y mantenimiento de automotores, Escorcia diseñó y construyó la estructura del disfraz de El Descabezado, que hizo su primera aparición oficial en el Carnaval de 1954. Desde entonces, esta creación se consolidó como un símbolo de denuncia, memoria histórica y resistencia cultural, convirtiéndose en una imagen poderosa dentro del imaginario de la fiesta.
El legado de Ismael Escorcia trascendió lo individual. Hoy, El Descabezado es una tradición viva que ha sido transmitida por cuatro generaciones de su familia, demostrando cómo una creación nacida del dolor logró transformarse en un patrimonio cultural que honra la historia y fortalece la identidad del Carnaval de Barranquilla.
Desde Carnaval de Barranquilla, su director Juan José Jaramillo destacó el impacto humano y cultural del creador, señalando que la ciudad despide no solo a un hacedor, sino a un líder que formó a su familia y a su entorno en el amor por la fiesta, los saberes populares y la preservación de la tradición.
Con su partida, Barranquilla pierde a uno de los grandes guardianes de su memoria festiva. Sin embargo, su obra, su mensaje y su espíritu permanecerán vivos cada vez que El Descabezado recorra las calles, recordándole a la ciudad que el Carnaval también es un espacio para honrar la historia, transformar el dolor en arte y resistir desde la cultura.
Carnaval de Barranquilla expresó sus condolencias a la familia de Ismael Escorcia Medina, patriarca de una tradición que ya hace parte del patrimonio cultural de la ciudad y cuyo legado seguirá marcando la historia de la Fiesta más grande de Colombia.

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