PUBLICIDAD

Elsa Noguera emerge como la carta de reserva del charismo ante un escenario electoral incierto

En los círculos políticos del Atlántico toma fuerza una versión que se repite con creciente insistencia y que empieza a marcar conversaciones estratégicas: Elsa Noguera se perfila como la alternativa de respaldo del charismo, preparada para entrar en escena si las condiciones electorales así lo demandan. No se trata de rumores aislados, sino de lecturas internas que responden a evaluaciones constantes del pulso ciudadano.

Actualmente, el proyecto político mantiene su respaldo a Ana María Aljure como aspirante a la Alcaldía, una apuesta que avanza sin fisuras públicas. Sin embargo, dentro del propio movimiento reconocen que el nivel de conexión total con algunos sectores del electorado aún se encuentra en observación. No hay señales de ruptura ni improvisación, pero sí un ejercicio permanente de medición política y lectura del ambiente social.

En ese contexto, el nombre de Noguera aparece como una figura de contención y garantía. Su experiencia administrativa, su reconocimiento ciudadano y su capacidad de ordenar estructuras políticas la convierten en una opción que genera tranquilidad dentro del charismo, especialmente si el panorama electoral exige un giro estratégico.

El debate interno no es menor y abre dos escenarios de alto impacto: una eventual candidatura a la Gobernación del Atlántico o un regreso a la contienda por la Alcaldía de Barranquilla. En ambos casos, su nombre tiene peso propio y la capacidad de reagrupar fuerzas, asegurar cohesión y consolidar mayorías.

Por ahora, el silencio es parte del libreto. Nadie confirma ni desmiente, pero en los pasillos del poder todos coinciden en una lectura común: Elsa Noguera no está descartada ni retirada. Está en reserva, esperando el momento exacto para entrar al juego si el proyecto político lo necesita.