Barranquilla cerró un fin de semana cargado de fiesta, identidad y memoria cultural con las tradicionales izadas de bandera del Carnaval, una celebración que volvió a poner en primer plano las raíces ancestrales de la ciudad. Las danzas de congos protagonizaron una jornada vibrante que reunió música, color y tradición, reafirmando su papel fundamental dentro de la fiesta más importante del Caribe colombiano.
Agrupaciones emblemáticas como Carrizaleño, Perro Negro, Espejo de Carrizal, Paz, Plata y Oro, Congo Moderno, Congo Parrandero, Congo Rumbero y Los Alegres de Siete de Abril elevaron sus banderas como símbolo de orgullo, resistencia cultural y herencia afrodiaspórica. Cada izada representó un acto de memoria colectiva, donde los tambores, los movimientos y la indumentaria evocaron siglos de historia transmitida de generación en generación.
La jornada se convirtió en un espacio de encuentro comunitario que permitió reconocer la vigencia de estas danzas tradicionales, cuyo carácter ancestral sigue marcando el pulso del Carnaval desde los barrios. El despliegue de colores, la energía de los bailadores y la respuesta del público confirmaron que los congos continúan siendo una de las expresiones más potentes y representativas de la identidad barranquillera.
Con este fin de semana de izadas, el Carnaval de Barranquilla ratifica que su esencia nace en la tradición popular y en las manifestaciones culturales que mantienen viva la historia del territorio. Las banderas alzadas no solo anuncian la llegada de la fiesta, sino que reafirman el compromiso de la ciudad con la preservación de su patrimonio cultural inmaterial.

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