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La primera victoria de Montoya en Fórmula 1

Montoya en sus años de Fórmula 1 se destacó por su carácter y fuerza para estar en los primeros puestos. Foto: Facebook Williams Martini Racing.

La tragedia de las Torres Gemelas sucedió cinco días antes y muchas voces estaban de acuerdo en no disputar el Gran Premio de Italia 2001. Sin embargo, la válida se corrió y terminó con un resultado que Montoya y sus compatriotas recordarán por siempre: victoria del nacido en Bogotá y el himno colombiano se escuchó como si fuese la mejor canción del mundo.

El suceso que ocurrió en Nueva York, Estados Unidos, impactó a Montoya, pues recordemos que el deportista colombiano, antes de llegar a la Fórmula 1, vivió en suelo norteamericano durante dos años, a causa de su participación en la serie CART, campeonato que ganó en el año 1999 y allí se dio a conocer por todo lo alto.

Actualmente, con tres hijos, casado, radicado en Miami, acompañado de canas, Montoya hace de tutor, entrenador y papá de su hijo mayor, Sebastián, que exhibe sus destrezas en los karts. El bogotano será uno de los mejores deportistas en la historia colombiana. Hoy, que se cumplen 17 años de su primera victoria en Fórmula 1, el destino nos brinda una oportunidad sensacional para recordar su logro. También se debe agregar que su presente está en la serie IMSA, junto al equipo Penske y al volante de un Acura.

La oficina actual de piloto colombiano. Foto: Facebook Juan Pablo Montoya.

Montoya, que coleccionó muchas historias épicas, viviría el 16 de septiembre del año 2001 la culminación de un largo camino, donde reflejó su objetivo: ganar, sin importar a quien tuviese que pasar. El colombiano sufrió más de lo normal para llegar a la “Gran Carpa” y así lo acreditan sucesos como la hipoteca de su casa en Bogotá o un accidente en el que estuvo a punto de perder las piernas.

La primera victoria del colombiano se perfilaba el 01 de abril del 2001, fecha en la cual se corrió el Gran Premio de Brasil, en Interlagos, São Paulo. Sin embargo, por diferentes sucesos, que resultaron muy polémicos, no llegó el triunfo de Montoya.

Al momento en que el semáforo mostró la luz verde, el McLaren-Mercedes pilotado por Hakkinen se quedó quieto. Lo anterior, motivó el ingreso del Auto de Seguridad después de que Montoya hubiese ganado el segundo ante una salida muy mala de su compañero de equipo, Ralf Schumacher.

Una vez que el auto del piloto finlandés fue eliminado de la pista, la carrera volvió a bandera verde, allí Montoya sorprendió a Schumacher –y a todos los espectadores- con un adelantamiento al límite en la primera curva, donde los monoplazas involucrados en la maniobra llegaron a rozarse levemente.

Montoya y Schumacher regalaron duelos sensacionales. Foto: Facebook Pasión por los motores.

El alemán, ante la maniobra del colombiano, no tuvo otra alternativa que aplaudir el sobrepaso del bogotano y colocar dos neumáticos en el pasto. Por otro lado, Montoya ganó el primer lugar, siendo ese instante la primera vez en la cual el piloto de Williams lideraba un Gran Premio de Fórmula 1.

A partir de ese sobrepasó al Ferrari, el Williams-BMW del colombiano dominaría la competencia. Sin embargo, todo cambió en la vuelta 39, cuando dejó atrás al Arrows rezagado de Jos Verstappen, que cometió un error de cálculo, el cual lo llevó a chocar contra la parte trasera del auto que pilotaba Montoya. Lo anterior, como era de esperarse, motivó un accidente y ambos pilotos abandonaron.

Los comisarios dieron su veredicto: Verstappen culpable por el choque y una sanción económica de $15.000 dólares. El padre de la actual estrella Max Verstappen, se disculpó, pero explicó que el colombiano ejecutó su frenada más rápido de lo previsto y ese factor alteró la vuelta que daba su monoplaza.

Jos Verstappen (derecha), el padre Max Verstappen (izquierda), aconseja a su hijo, que será una estrella de la Fórmula 1 en los próximos años. Foto: Facebook Max Verstappen.

El incidente, como era de esperarse, dejó un suceso polémico, que aún no logra una versión clara. Por ejemplo, varias personas afirman que el piloto Jos Verstappen recibió una orden para chocar a Montoya. Lo cierto es que pasaron más de 15 años y la información oficial sigue sin terminar de convencer a más de un espectador, en especial al público colombiano, que quedó con las ganas de celebrar la victoria de su compatriota en la casa de Ayrton Senna.

Desde Interlagos a Monza se debieron esperar cinco largos meses, que iban a terminar con un final cuyo resultado el piloto bogotano recordará por siempre y los colombianos lo relatarán de una forma épica entre las diferentes generaciones.

El fin de semana en Italia para Montoya empezó bien, debido a que consiguió ganar la pole, que se disputó un día antes de la carrera. El Williams-BMW FW23 a manos del piloto colombiano volvió a partir desde la mejor posición y todo hacía indicar que el bogotano se encontró con dos días sensacionales, pero, como es costumbre en Juan Pablo, sin sufrimiento no hay lugar para escribir una hazaña.

Monza, casa de la escudería roja, se preparaba para una fiesta italiana. Vale recordar que Schumacher ya era el ganador del Mundial de pilotos y Ferrari obtenía un nuevo título de constructores. Tan solo el coraje de un piloto con talento, “berraquera” e inteligencia podía arruinar la celebración en territorio tifosi.

Juan Pablo ya sabia lo que deseaba hacer en el futuro. Foto: Facebook Juan Pablo Montoya.

Montoya, que ganó la pole el día anterior, mantiene la punta, pero tras seguir de largo en la segunda chicane, perdió la posición de privilegio y Barrichello asume el liderazgo. Un revés fuerte para el colombiano, aunque faltaba mucha carrera.

Es hora del duelo estratégico. Los hermanos Schumacher no tenían ritmo para luchar por la carrera y sus esfuerzos se centraban en una pelea por entrar al último escalón del podio. Definitivamente, Barrichello y Montoya eran los que buscaban la victoria. La escudería Williams consiguió que el bogotano lograse entrar más tarde de lo previsto en pits a ejecutar su última parada y apoyados en un manejo impresionante del colombiano, consiguieron ganarle la posición al brasileño.

Juan Pablo, con 45 millones de colombianos dándole apoyo, cruzó la meta y consiguió su primera victoria en Fórmula 1. Lo anterior, fue un logro que el bogotano nunca imaginó en sus comienzos.

Esa victoria de Montoya tuvo un suceso inusual: los ánimos para celebrar no eran los mejores, por lo cual, la champaña destinada a ser destapada, no se abrió. A día de hoy, el colombiano conserva la bebida, dentro de la bolsa que le otorgaron aquel día y sin destaparse.

Sebastián, el hijo de mayor de Juan Pablo, tiene un gran talento en los karts y sueña con ser mejor o igual de bueno a su padre. Foto: Facebook Team Montoya.

Aquel 2001 Montoya cumplió con tres asignaturas: ganar un Gran Premio, pole y estar en un podio de Fórmula 1. Y se puede agregar que se convirtió en el favorito de los aficionados, gracias a sus maniobras al filo de la navaja y estilo al volante, que recordó a una leyenda como Nelson Piquet.

Cada carrera de Montoya, principalmente en Fórmula 1, era un pretexto para unir a las familias colombianas. Por ejemplo, en esa época era muy común que si el colombiano corría en horas de la madrugada, se hacían fiestas y se terminaban minutos antes de empezar la acción en pista. También si alguna carrera se celebraba en la mañana o tarde, lo ideal era acompañar con un desayuno o almuerzo respectivamente.

Gracias al bogotano se tejieron muchas historias, que actualmente son recordadas con mucha nostalgia y se añoran vivir de nuevo. Sin llegar a exagerar, el fenómeno Montoya impactó en todas las edades y escenarios posibles.

En Twitter, bajo la etiqueta #LaPrimeraVictoriaDeMontoyaEnF1, valdría la pena destacar este suceso, recordar alguna anécdota personal relacionada con Montoya y llenar la red social con agradecimientos al piloto colombiano.