El presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela en el exilio, Miguel Ángel Martín, aseguró que la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, provocó un colapso interno dentro del chavismo y abrió un escenario marcado por el vacío de poder, disputas entre altos mandos y una profunda incertidumbre institucional.
Desde el exilio, el magistrado explicó que lo ocurrido representa un punto de quiebre sin precedentes en la estructura política y militar que sostuvo al gobierno venezolano durante años. A su juicio, la detención del mandatario no solo significó la caída del liderazgo central, sino que dejó al descubierto fracturas internas y fallas graves en la cadena de mando.
Martín señaló que la operación que culminó con la captura de Maduro no pudo haberse ejecutado sin algún nivel de apoyo interno. Según su análisis, una acción de tal magnitud habría requerido colaboración en tierra, lo que evidenciaría fisuras dentro de las fuerzas que históricamente respaldaron al régimen. Indicó además que el desfase entre los anuncios del presidente estadounidense y los mensajes posteriores del ministro de Defensa venezolano reflejó desinformación y ruptura en los canales de comunicación del chavismo.
El magistrado afirmó que, tras la captura, figuras clave del oficialismo como Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez y Vladimir Padrino López quedaron políticamente aisladas y buscan reorganizar apoyos, incluso recurriendo a colectivos armados en distintas ciudades del país. Para Martín, esta reacción confirma el estado de desorden interno y la ausencia de un liderazgo claro.
Al referirse al escenario posterior, sostuvo que la estructura que sostenía al gobierno de Maduro aún intenta sobrevivir, pero aseguró que el líder central “ya cayó”. En ese contexto, planteó que solo existen dos caminos posibles para una eventual estabilización: que sectores del propio régimen intenten mantenerse si cuentan con aval externo, o que un grupo militar asuma el poder de manera interina para evitar un mayor deterioro del país.
Martín descartó que los sectores políticos de oposición tengan actualmente la capacidad de asumir el control y estabilizar la nación. Según explicó, aunque han desarrollado labores de resistencia, no cuentan con la fuerza ni el respaldo necesario para gobernar en un contexto de crisis profunda. A su juicio, el desafío no es solo resistir, sino ejercer una autoridad transitoria que logre aceptación tanto social como militar.
El magistrado también aseguró que existe un amplio descontento dentro de las fuerzas armadas venezolanas, cuyos miembros durante años carecieron de poder real de decisión. En medio del caos, afirmó que algunos sectores evalúan actuar para frenar la violencia y evitar nuevas acciones militares. Indicó que, tras la captura de Maduro, se produjeron ataques contra puntos simbólicos del chavismo y que varios dirigentes habrían abandonado el país.
Finalmente, Martín señaló que Estados Unidos estaría adoptando una estrategia de espera, permitiendo que las tensiones internas definan el rumbo inmediato. Para los actores en el exilio, explicó, el retorno al país solo sería viable cuando exista un mínimo de estabilidad, ya que muchos enfrentan órdenes de captura o riesgos de persecución. Concluyó que Venezuela atraviesa un vacío de poder profundo y que la transición dependerá de quién logre asumir el control de manera provisional y obtener legitimidad ante la sociedad y los sectores armados.


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