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Iván Mordisco plantea frente armado con ELN y Segunda Marquetalia contra Estados Unidos

Iván Mordisco

El cabecilla disidente conocido como Iván Mordisco difundió un comunicado en el que convoca a otros grupos armados ilegales a conformar una alianza criminal con el objetivo de enfrentar lo que califica como una amenaza común proveniente de Estados Unidos. El mensaje fue dirigido de manera explícita al Ejército de Liberación Nacional, a la Segunda Marquetalia, al EPL y a otras estructuras insurgentes con presencia en Colombia y la región.

En el documento, fechado el 7 de enero de 2026, el jefe disidente cuestiona la actuación estadounidense frente a Venezuela y asegura que esa situación no solo afecta al país vecino, sino que representa, según su interpretación, una agresión contra lo que denomina la “patria grande” inspirada en el ideario de Simón Bolívar. Bajo ese argumento, sostiene que Colombia también estaría directamente involucrada en el escenario de confrontación regional.

El pronunciamiento plantea la necesidad de dejar de lado diferencias históricas entre las organizaciones armadas ilegales y avanzar hacia una coordinación conjunta. En su mensaje, Mordisco propone incluso la realización de una cumbre de comandantes insurgentes de Colombia y otros países de América Latina para consolidar un bloque armado que enfrente lo que describe como intervenciones militares, económicas y culturales de Estados Unidos.

La declaración se conoce en medio del contexto regional marcado por la ofensiva estadounidense contra el régimen de Nicolás Maduro, un escenario que, según el líder disidente, justificaría una respuesta articulada de los grupos armados ilegales que operan en distintos territorios.

Iván Mordisco, cuyo nombre real es Néstor Gregorio Vera Fernández, encabeza la principal facción del llamado Estado Mayor Central de las antiguas FARC que rechazó el Acuerdo de Paz de 2016. Su estructura ha sido señalada por múltiples ataques armados, vínculos con el narcotráfico y por romper anteriores acercamientos con el Gobierno colombiano, incluido un cese al fuego que fue suspendido tras nuevos hechos de violencia.

Desde el Estado y organizaciones humanitarias, esta facción es considerada una de las amenazas armadas más persistentes del país, junto al ELN y otras disidencias. En respuesta a ese panorama, las Fuerzas Militares han reforzado operaciones ofensivas en distintas regiones con el objetivo de contener la expansión territorial, el reclutamiento forzado y las economías ilícitas.

Analistas en seguridad advierten que un eventual acuerdo operativo entre estas organizaciones ilegales podría agravar la fragmentación armada en Colombia y elevar el nivel de confrontación, en un escenario donde los esfuerzos de paz han enfrentado constantes retrocesos y donde la disputa por rutas del narcotráfico y control territorial sigue siendo uno de los principales motores del conflicto.