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Estudio revela un fenómeno sísmico desconocido que apareció minutos después del terremoto de Japón de 2011

Un grupo internacional de investigadores descubrió un comportamiento geológico hasta ahora desconocido que ocurrió minutos después del devastador terremoto de magnitud 9,1 registrado en Japón el 11 de marzo de 2011, un hallazgo que podría cambiar la manera en que la comunidad científica entiende los grandes sismos y evalúa los riesgos posteriores a estos eventos.

La investigación, publicada en la revista científica Science, determinó que, aproximadamente quince minutos después del terremoto que sacudió la región de Tohoku, una potente onda sísmica viajó hasta el interior de la Tierra, alcanzó el límite entre el manto y el núcleo terrestre y posteriormente rebotó hacia la superficie. Este fenómeno provocó un desplazamiento uniforme de entre cinco y seis milímetros de todo el territorio japonés hacia el este, un comportamiento que nunca antes había sido documentado por la ciencia.

El estudio fue liderado por la geofísica Sunyoung Park, junto con un equipo internacional de especialistas, quienes analizaron los registros obtenidos tras el megaterremoto que dejó cerca de 16.000 personas fallecidas, miles de desaparecidos y desencadenó el devastador tsunami que ocasionó la emergencia nuclear en la planta de Fukushima Daiichi.

De acuerdo con los investigadores, la onda sísmica interna, conocida como onda S, descendió por el interior del planeta hasta encontrarse con el núcleo terrestre, donde rebotó y regresó a la superficie generando un movimiento homogéneo que afectó prácticamente a todo Japón. Debido a que este tipo de ondas no puede propagarse a través del núcleo externo líquido de la Tierra, el comportamiento detectado sorprendió a la comunidad científica y abrió nuevas líneas de investigación sobre la dinámica interna del planeta.

El sismólogo Luis Rivera, de la Universidad de Estrasburgo y uno de los coautores del estudio, explicó que este fenómeno no había sido identificado anteriormente porque se encontraba oculto entre las múltiples señales sísmicas generadas por el terremoto principal, las réplicas y el tsunami. Solo mediante técnicas avanzadas de procesamiento de datos fue posible aislar este movimiento secundario.

Los especialistas advierten que este descubrimiento podría tener implicaciones importantes para la evaluación del riesgo sísmico, ya que demuestra que, incluso cuando la fase más intensa de un terremoto parece haber concluido, pueden producirse desplazamientos adicionales provocados por ondas profundas que recorren el interior del planeta. Estos movimientos tardíos podrían influir en la estabilidad de fallas geológicas y modificar los modelos utilizados para estudiar grandes terremotos.

El terremoto de Japón de 2011 continúa siendo uno de los eventos sísmicos más destructivos de la historia reciente. Además de alcanzar una magnitud de 9,1, generó un tsunami con olas superiores a los 40 metros de altura, provocó el accidente nuclear de Fukushima y transformó la forma en que numerosos países diseñan sus sistemas de alerta y gestión del riesgo frente a desastres naturales.

Para la comunidad científica, este nuevo hallazgo representa un avance significativo en el conocimiento de la dinámica terrestre y podría contribuir al desarrollo de modelos más precisos para comprender el comportamiento de los megaterremotos y mejorar las estrategias de prevención en regiones con alta actividad sísmica.