La Plaza de la Paz de Barranquilla fue el punto de encuentro para una emotiva jornada cargada de simbolismo, aprendizaje y unidad, en el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Con una programación pensada para visibilizar y valorar la neurodiversidad, la Gobernación del Atlántico, en alianza con la Fundación AutismoBaq y la Universidad del Atlántico, lideró una actividad en la que la inclusión fue la protagonista.
Desde muy temprano, familias enteras llegaron al lugar vestidas de azul, color que representa internacionalmente la conciencia sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA). El evento no solo llenó la plaza de vida, juegos y alegría, sino que también encendió una conversación necesaria sobre los retos y oportunidades que enfrentan diariamente las personas con TEA y sus familias. La jornada fue organizada por la Consejería para la Inclusión de la Discapacidad del departamento, con el propósito de promover un mensaje claro: el Atlántico es un territorio comprometido con la equidad, la empatía y el respeto por las diferencias. La Catedral Metropolitana María Reina y estaciones del sistema de transporte Transmetro también se unieron a la conmemoración, iluminándose de azul como muestra de respaldo.
Durante la actividad, se llevaron a cabo espacios lúdicos, pedagógicos y recreativos para niños, niñas y adolescentes con autismo, así como charlas para sus cuidadores, docentes y profesionales del sector salud y educativo. Estas actividades no solo generaron integración, sino que también ofrecieron herramientas prácticas sobre cómo apoyar adecuadamente a las personas dentro del espectro.
Hernando Viloria, consejero para la inclusión de personas con discapacidad del Atlántico, destacó la relevancia de esta conmemoración como un paso más hacia la construcción de un departamento verdaderamente incluyente. “Hoy más que una celebración, vivimos una jornada de conciencia. Reafirmamos el compromiso de esta administración con la población con autismo. No es solo visibilizar, es trabajar día a día por un entorno accesible, comprensivo y justo para ellos y sus familias”, expresó.
Desde el ámbito académico, la Universidad del Atlántico hizo presencia con estudiantes y docentes de la Licenciatura en Educación Especial, quienes aportaron su conocimiento en la dinamización de las actividades. Gretel Julio, coordinadora del programa, subrayó la importancia de resignificar la mirada que la sociedad tiene sobre el autismo: “El autismo no es una enfermedad, es una condición neurológica que debemos aprender a entender. Cada persona dentro del espectro tiene fortalezas únicas. El reto está en construir una sociedad que las reconozca y potencie”.
Por otro lado, en Colombia, la falta de estadísticas oficiales sobre la cantidad de personas diagnosticadas con autismo representa una brecha importante para la formulación de políticas públicas. No obstante, estimaciones apuntan a que alrededor de 115.000 personas conviven con esta condición en el país. En este sentido, el gobierno departamental hace énfasis en la necesidad de avanzar en mecanismos de caracterización, atención integral y acompañamiento familiar.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada lo protagonizó Erika Álvarez, madre de un niño con TEA, quien compartió su testimonio con los asistentes. “No es fácil. Es un camino lleno de retos. Pero cuando tu hijo sonríe, cuando es aceptado, cuando puede jugar y ser él mismo sin ser juzgado, sientes que todo vale la pena. Eventos como este nos dan fuerza, nos hacen sentir que no estamos solos”, añadió . La jornada también sirvió para reafirmar que el camino hacia la inclusión requiere del compromiso de toda la sociedad: desde instituciones educativas hasta empresas, pasando por los medios de comunicación y los gobiernos locales. El autismo no debe ser motivo de discriminación ni aislamiento, sino de oportunidades para construir un tejido social más fuerte, diverso y humano.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el TEA como un trastorno del neurodesarrollo que afecta la comunicación, la interacción social y el comportamiento. Aunque no existe una cura, los tratamientos terapéuticos y la intervención temprana pueden mejorar significativamente la calidad de vida de quienes lo presentan.
Desde la Gobernación del Atlántico se hace un llamado a romper los estigmas que aún persisten alrededor del autismo y a trabajar por entornos seguros y comprensivos. “Creemos firmemente que la inclusión no debe ser un privilegio, sino un derecho. Por eso, cada acción, cada política pública, cada jornada como esta cuenta en la construcción de un Atlántico más justo y solidario”, enfatizó el consejero Viloria. La administración departamental continúa apostándole a programas de formación, atención especializada y sensibilización social, bajo la visión del gobernador Eduardo Verano de hacer del Atlántico un territorio donde todas las personas, sin excepción, encuentren oportunidades para desarrollarse plenamente.