La joya argentina es un sitio muy concurrido. Foto: Facebook Leonardo Julio.

El Valle de la Luna es una particular formación arcillosa, con gran riqueza de desniveles, formas y tonalidades, acompañado de multifranjas de minerales y sedimentos, que permite imaginar la evolución del planeta Tierra en el período Triásico. El Parque Provincial Ischigualasto se encuentra en Argentina y abre sus puertas para recorrer el pasado de nuestro mundo.

Es que el tesoro de Argentina se sitúa a unos 273 kilómetros de la capital sanjuanina. Sin embargo, al partir de Buenos Aires, hay que ejecutar un vuelo de una hora y cuarto aproximadamente para llegar a San Juan y posteriormente presenciar el Parque Provincial Ischigualasto, mejor conocido como Valle de la Luna.

Una panorámica excelente del Valle de la Luna, aunque ese no es su nombre oficial. Foto: Facebook Cesar Pomilio.

Primero se debe decir que el tiempo transcurrido desde el momento de la formación del planeta hasta nuestros días fue dividido en “eras” y “períodos”, tal como nosotros dividimos nuestro tiempo en días, semanas, meses y años. El Triásico es el primer período de la era Mesozoica, que va desde los 250 a los 200 millones de años. A lo largo de ese tiempo todos los continentes estaban unidos en un solo megacontinente, conocido como “Pangea”. En el periodo Triásico, en el borde occidental del Pangea, se crearon valles en los que se acumularon sedimentos mezclados con los restos de animales y plantas que habitaron ese territorio.

Como si se tratase de un cofre que almacena recuerdos de niñez, Ischigualasto guardó esas memorias del tiempo. Pasados los siglos, distintos movimientos y choques de las placas tectónicas expusieron esos valles que habían quedados cubiertos por miles de metros de roca más jóvenes; tal como si ahora se abriera una caja del tiempo, la cuenca de Ischigualasto exhibe la historia de lo que sucedió en ese entonces con la Tierra.

La entrada a el parque que conecta la historia con el presente. Foto: Facebook Viviana Gluz.

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