El sector de la construcción en Colombia dio un paso clave hacia edificaciones más eficientes y responsables con el ambiente tras la socialización de la homologación de la certificación EDGE, un proceso liderado por la Cámara Colombiana de la Construcción que estableció nuevos lineamientos para el ahorro de agua y energía en los proyectos inmobiliarios del país, con énfasis en la vivienda de interés social y prioritaria.
Durante un encuentro realizado por el gremio junto al Ministerio de Vivienda y la Corporación Financiera Internacional, se evidenció que la industria constructora ya venía avanzando en la adopción de prácticas sostenibles, incluso antes de que estas fueran de obligatorio cumplimiento. Las conclusiones del espacio coincidieron en que el país cuenta hoy con capacidades técnicas, empresariales y normativas que permiten acelerar esta transición.
Desde Camacol se destacó que la transformación hacia modelos de construcción sostenible no es un proceso incipiente, sino una realidad en desarrollo. El gremio resaltó que más de 24 millones de metros cuadrados ya han sido certificados bajo el estándar EDGE, correspondientes a cerca de 248.000 viviendas sociales y 94.000 proyectos no VIS, lo que refleja el alcance de esta evolución en el sector.
La homologación presentada introdujo cambios relevantes en la normativa, entre ellos la obligatoriedad de aplicar criterios de sostenibilidad en los proyectos VIS y VIP, la actualización de las líneas base y metas de ahorro, así como la definición de mecanismos para el reporte de información y herramientas de verificación durante las fases de diseño y construcción. Estas disposiciones buscan consolidar un nuevo estándar en la edificación, alineado con las exigencias ambientales actuales.
En materia de eficiencia, la regulación estableció metas de ahorro de agua que oscilan entre el 15 % y el 25 % para edificaciones residenciales y pueden alcanzar hasta el 30 % en proyectos no residenciales, además de reducciones significativas en el consumo energético. Desde el Gobierno nacional se señaló que estas medidas responden a los compromisos climáticos asumidos por Colombia y fortalecen la hoja de ruta hacia ciudades más sostenibles y resilientes.
Por su parte, la IFC resaltó la importancia de las certificaciones como instrumentos que permiten medir y validar el desempeño ambiental de los proyectos. La entidad subrayó que Colombia se posicionó como líder mundial en metros cuadrados certificados con EDGE, un reconocimiento que evidencia el avance del país en la adopción de estándares internacionales de sostenibilidad.
Con la homologación de EDGE, el sector constructor colombiano dejó claro que la sostenibilidad pasó de ser una meta a largo plazo a convertirse en un eje estructural de su desarrollo, consolidando un modelo que combina competitividad, responsabilidad ambiental y bienestar para las comunidades.

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