El anuncio de nuevas cuarentenas en China impacta en los mercados globales

La capital china registró el martes un nuevo récord de nuevos casos de covid en medio de un brote que está llenando la ciudad de restricciones como el cierre de escuelas y restaurantes o la imposición del teletrabajo.

Las cifras de contagiados suben cada día, y lo que más preocupa son los casos detectados en las pruebas masivas que se realizan cada dos o tres días. Pruebas que, por cierto, generan una gran cantidad de residuos y suponen un enorme coste.

Es decir, el virus se extiende ahora entre los locales y no se puede culpar a los contagios que llegan de fuera de la frontera.

La política de “cero covid dinámico” implementada en el país y reafirmada por el presidente Xi Jinping en el XX Congreso del Partido Comunista de China de mediados de octubre, tuvo cambios.

Se trata de un giro esperanzador para la población, ya que se relajaron las medidas. Se cancelaron pruebas masivas de covid-19 en algunas ciudades, disminuyeron días de cuarentena y facilitaron los requisitos de entrada en el país. Incluso la ciudad de Shijiazhuang se convirtió en una ciudad piloto sin pruebas de testeo.

Sin embargo, la política no se aplica por igual en todo el país. Pekín ha cerrado ahora comercios y colegios en uno de sus distritos más poblados y céntrico, Chaoyang, con más de 16.000 y 6.300 nuevos contagios.

En la capital, los casos se dispararon en los últimos días, pasando de 621 el domingo a 1.438 el martes, un récord para la ciudad.

También han cerrado algunos hospitales, y otros edificios de atención pública. La preocupación crece porque la ciudad ha sumado tres muertes de pacientes ancianos en los últimos dos días. Desde el 2020 no se habían contabilizado muertes en Pekín. Se trata de tres ancianos con enfermedades previas, indicaron las autoridades, los primeros decesos por la pandemia en China desde mayo.

 El enfado de la población por las restricciones aparentemente arbitrarias y las interrupciones repentinas ha estallado en numerosas protestas en los últimos meses, incluida la de Guangzhou, en el sur de China, este mes, cuando cientos de residentes salieron a la calle.

Las personas en la calle parecen cansadas de tanto testeo y cierre, hay quien se queja del cierre de los colegios y las clases en línea. El hartazgo de los ciudadanos, sin embargo, no parece que vaya a explotar por el momento, al menos no en Pekín.