En un hecho que marca un punto de inflexión en la agenda ambiental internacional, el Gobierno de Colombia lideró en Santa Marta la construcción de una hoja de ruta global orientada a impulsar un modelo energético libre de combustibles fósiles, en el marco de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de estos recursos.
El encuentro, encabezado por el presidente Gustavo Petro y desarrollado junto a delegaciones de más de 50 países, reunió a líderes políticos, científicos, organizaciones sociales y representantes de pueblos indígenas con el objetivo de definir acciones concretas frente a la crisis climática.
Durante las jornadas de trabajo se consolidó una hoja de ruta basada en compromisos voluntarios de los países participantes, quienes acordaron avanzar en la reducción progresiva del uso de petróleo, gas y carbón, promoviendo energías limpias y modelos económicos sostenibles.
El proceso incluyó más de 20 espacios de diálogo técnico y sectorial, con la participación de cerca de 1.500 expertos, lo que permitió identificar estrategias clave como la eliminación de subsidios a los combustibles fósiles, la creación de zonas libres de explotación y el fortalecimiento de la cooperación internacional para financiar la transición energética.
Uno de los principales logros del encuentro fue la conformación de una coalición internacional que busca acelerar decisiones que tradicionalmente han enfrentado bloqueos en escenarios multilaterales, especialmente en las cumbres climáticas globales. Este grupo representa una parte significativa de la economía mundial y pretende convertirse en motor de cambio en la lucha contra el calentamiento global.
El presidente Gustavo Petro insistió en la urgencia de avanzar hacia un modelo energético distinto, advirtiendo sobre los riesgos que enfrenta el planeta si no se toman decisiones estructurales frente al uso de combustibles fósiles, y llamó a fortalecer la cooperación global más allá de los gobiernos.
La hoja de ruta también incorpora enfoques de justicia climática, reconociendo la necesidad de apoyar a los países en desarrollo en su transición energética y garantizar que las comunidades más vulnerables no asuman los costos de este cambio. Además, se planteó la creación de paneles científicos que acompañen la implementación de las medidas acordadas.
Este proceso no generará acuerdos jurídicamente vinculantes en esta fase, pero sí establece una base de acción concreta que será presentada en futuros encuentros internacionales, con el propósito de consolidar compromisos más amplios y efectivos.
Con esta iniciativa, Colombia se posiciona como uno de los actores que impulsa nuevas dinámicas en la gobernanza climática global, en un momento en el que la transición energética se convierte en uno de los mayores desafíos del siglo XXI.






