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Colombia despide al maestro Pedro ‘Ramayá’ Beltrán, leyenda de la flauta de millo y la cumbia

El icónico músico falleció a los 96 años, dejando un legado que marcó la historia del folclor del Caribe colombiano.

El folclor colombiano atraviesa uno de sus momentos más tristes tras confirmarse el fallecimiento del maestro Pedro ‘Ramayá’ Beltrán, ocurrido el 11 de abril de 2026 a los 96 años. La noticia, dada a conocer por sus familiares, ha generado una ola de reacciones en el ámbito cultural, artístico y musical del país, donde su nombre es sinónimo de tradición, identidad y excelencia.

Considerado uno de los más grandes exponentes de la flauta de millo, instrumento esencial en los sonidos del Caribe, Ramayá construyó una trayectoria que se extendió por más de ocho décadas. Su talento no solo lo llevó a recorrer escenarios nacionales e internacionales, sino también a convertirse en pieza clave en la consolidación y evolución de la cumbia como uno de los géneros más representativos de Colombia.

Desde muy joven, Pedro Beltrán demostró una conexión profunda con la música tradicional, destacándose por su estilo único, su destreza interpretativa y su capacidad de mantener viva una herencia cultural transmitida de generación en generación. A través de sus interpretaciones, logró posicionar la flauta de millo en un lugar privilegiado dentro del panorama musical colombiano.

Su legado artístico incluye múltiples composiciones e interpretaciones que hoy forman parte del repertorio esencial del folclor. Más allá de su virtuosismo, Ramayá fue un embajador cultural que dedicó su vida a preservar las raíces musicales del Caribe, influyendo en nuevas generaciones de músicos que hoy continúan su camino.

A lo largo de su carrera, el maestro recibió numerosos reconocimientos por su aporte a la cultura. Uno de los momentos más emblemáticos fue su participación como Rey Momo del Carnaval de Barranquilla, una de las celebraciones más importantes del país, donde su figura fue exaltada como símbolo vivo de la tradición.

Su fallecimiento deja un vacío irreparable en el mundo del folclor colombiano. Sin embargo, su legado permanece intacto en cada nota de cumbia, en cada interpretación de flauta de millo y en el corazón de quienes crecieron con su música.

Hoy, Colombia no solo despide a un músico, sino a un guardián de su identidad cultural, cuya huella seguirá resonando en las fiestas, escenarios y tradiciones del país.