PUBLICIDAD

Cadena de zapatillas entra en quiebra tras años de expansión y deudas millonarias

El sector del comercio minorista continúa sintiendo el impacto de un entorno económico complejo y cambiante. En 2025, una reconocida cadena estadounidense dedicada a la venta de zapatillas y moda urbana se declaró en bancarrota luego de más de 15 años de operaciones, arrastrada por una combinación de deudas elevadas, altos costos de expansión y una competencia cada vez más agresiva en el mercado de la reventa.

La empresa afectada es Soleply, un minorista especializado en calzado deportivo de edición limitada y prendas asociadas a la cultura urbana. De acuerdo con información divulgada por la propia compañía y documentos judiciales, la marca inició un proceso de reorganización financiera bajo el Capítulo 11 de la ley de bancarrota de Estados Unidos, con el objetivo de reestructurar sus obligaciones y mantener parte de su operación activa.

Soleply nació como un proyecto impulsado por la pasión por las zapatillas exclusivas y la moda urbana. Con el paso del tiempo, la empresa encontró en el mercado de la reventa un modelo de negocio atractivo, basado en la compra y comercialización de productos de alta demanda y disponibilidad limitada. Este enfoque le permitió posicionarse como un actor reconocido dentro del llamado mundo sneaker, atendiendo a consumidores dispuestos a pagar precios elevados por modelos exclusivos.

La cadena construyó su oferta alrededor de referencias icónicas como Nike Dunks, Air Jordan y Adidas Yeezy, marcas que se consolidaron como símbolos de estatus y piezas clave de la moda cotidiana. El auge de este mercado estuvo acompañado por lanzamientos frecuentes, inventarios reducidos y un crecimiento acelerado de plataformas digitales, factores que impulsaron la reventa, pero que también incrementaron la competencia y presionaron los márgenes de ganancia.

En su intento por aprovechar el crecimiento del sector, Soleply apostó por una rápida expansión de tiendas físicas. Sin embargo, esta estrategia fue financiada en gran medida con deuda de corto plazo y altos intereses, lo que terminó afectando de forma significativa el flujo de caja. A esto se sumaron dificultades en la gestión de inventarios y el aumento de los costos operativos, elementos que debilitaron la estabilidad financiera de la empresa.

En marzo de 2025, la compañía formalizó su solicitud de reorganización judicial, señalando que el peso de las obligaciones financieras hacía inviable continuar bajo el modelo vigente. Como consecuencia, la mayoría de sus tiendas físicas cerraron sus puertas, aunque la empresa indicó que su plataforma de comercio electrónico y algunas sucursales puntuales, como una ubicada en Nueva Jersey, podrían seguir operando mientras avanza el proceso de reestructuración.

El caso de Soleply refleja los retos que enfrenta el retail especializado en un contexto de consumo cambiante, donde el auge de la reventa convive con una competencia intensa y con modelos de negocio que requieren una gestión financiera cada vez más cuidadosa. Su quiebra se suma a la lista de empresas que, pese a contar con una marca reconocida y un nicho definido, no lograron sostener su crecimiento frente a las presiones económicas actuales.