La situación en Santander se torna cada vez más crítica debido a los bloqueos viales registrados en el marco de las recientes protestas, los cuales están generando un fuerte impacto económico que ya alcanza cifras alarmantes para el departamento.
De acuerdo con reportes del sector empresarial, las pérdidas diarias podrían superar los 120 mil millones de pesos, afectando de manera directa a múltiples sectores productivos, entre ellos el comercio, el turismo, la construcción y los servicios. Así lo advirtió el director ejecutivo de Fenalco Santander, Alejandro Almeyda, quien calificó el panorama como preocupante ante la prolongación de las restricciones en las principales vías.
El impacto no solo se refleja en términos económicos, sino también en la operación logística del departamento. Los bloqueos han generado retrasos en el transporte de mercancías, afectando la cadena de abastecimiento y elevando los costos operativos entre un 20 % y un 50 %, lo que complica aún más la situación para empresarios y comerciantes.
Uno de los sectores más afectados es el avícola, donde se reporta que millones de aves están en riesgo debido a las dificultades para el suministro de alimentos, lo que podría derivar en pérdidas aún mayores si la situación no se resuelve de manera oportuna.
La crisis también ha impactado el transporte aéreo, con la cancelación de cerca de 60 vuelos y la afectación de más de 7.500 pasajeros, lo que ha golpeado la dinámica turística y la conectividad del departamento, especialmente en Bucaramanga.
En distintas zonas del territorio, los cierres viales han impedido el tránsito hacia municipios clave como Barrancabermeja, San Gil y Lebrija, generando retrasos de hasta 72 horas en el transporte de carga y dificultando el acceso a servicios esenciales, incluidos insumos médicos y combustibles.
Gremios y autoridades locales han hecho un llamado urgente al Gobierno nacional para intervenir y buscar soluciones que permitan restablecer la movilidad, advirtiendo que la prolongación de los bloqueos podría agravar aún más la crisis económica y social en la región.
El panorama en Santander refleja las consecuencias de las interrupciones prolongadas en la movilidad, en un departamento donde la actividad económica depende en gran medida del flujo constante de bienes y servicios.
Mientras continúan las protestas, crece la preocupación por el desabastecimiento y el impacto acumulado en la economía regional, en un escenario donde cada día de bloqueo representa pérdidas millonarias y pone en riesgo la estabilidad de múltiples sectores productivos.






