Una noche de tensión y miedo vivieron habitantes y trabajadores del barrio San Felipe, en Barranquilla, luego de que un artefacto explosivo fuera lanzado en una estación de gasolina, en un hecho que por poco termina en una tragedia de grandes proporciones.
El incidente ocurrió hacia las 10:30 de la noche del miércoles 2 de abril en la Calle 68 con Carrera 21B, cuando dos hombres que se movilizaban en una motocicleta de alto cilindraje ingresaron rápidamente al lugar y arrojaron un objeto que posteriormente fue identificado como una granada. El artefacto cayó justo debajo de un carrotanque que se encontraba estacionado en la estación de servicio, lo que elevó el riesgo de una explosión de gran magnitud.
Tras el hecho, unidades de la Policía Metropolitana de Barranquilla, junto con el grupo antiexplosivos, llegaron al sitio para atender la emergencia. De inmediato se procedió a acordonar la zona y evacuar a las personas que se encontraban en el lugar, incluyendo empleados y conductores, con el fin de evitar una posible tragedia.
La operación de control se extendió por más de una hora, generando incertidumbre entre los residentes del sector. Finalmente, hacia las 12:12 de la madrugada de este Jueves Santo, los expertos lograron desactivar el artefacto de manera controlada, evitando que detonara y causando alivio en la comunidad.
Testigos del hecho relataron que todo ocurrió en cuestión de segundos, sin advertencia alguna, cuando los sujetos lanzaron el explosivo y huyeron del lugar a gran velocidad. La rápida reacción de las autoridades fue clave para controlar la situación y prevenir consecuencias mayores.
El comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, general Edwin Urrego, indicó que se adelantan operativos para identificar y capturar a los responsables de este ataque, así como para esclarecer los móviles del hecho.
Las autoridades no descartan que el ataque esté relacionado con estructuras criminales que operan en la ciudad, aunque por ahora las investigaciones continúan en curso.
Este grave episodio vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad en Barranquilla, en un contexto en el que la ciudad ha registrado varios hechos violentos en las últimas semanas. Mientras tanto, la comunidad de San Felipe permanece en alerta, tras un incidente que, por pocos minutos, pudo convertirse en una tragedia de gran escala.


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