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Colombia enfrenta récord histórico en déficit comercial mientras crecen alertas por la presión fiscal

El panorama económico colombiano atraviesa un momento complejo luego de que se confirmara que el país registró en 2025 el mayor déficit comercial de su historia, una cifra que refleja el creciente desbalance entre lo que Colombia compra en el exterior y lo que logra vender al mundo. Analistas advierten que esta situación se agrava por el contexto fiscal actual, lo que aumenta la preocupación sobre la estabilidad macroeconómica en los próximos años.

De acuerdo con los datos más recientes, el déficit comercial alcanzó los US$16.377 millones, impulsado principalmente por el fuerte crecimiento de las importaciones, que aumentaron cerca del 10 %, mientras las exportaciones apenas avanzaron un 1,3 %. Este comportamiento evidencia que la economía colombiana depende cada vez más de bienes provenientes del exterior, especialmente maquinaria, manufacturas y productos alimenticios, mientras las ventas externas no logran mantener el mismo ritmo.

Uno de los factores que más influyó en el resultado fue la caída en las exportaciones de combustibles y productos extractivos, que disminuyeron cerca de 17,9 % durante el año pasado. La reducción en las ventas de petróleo y carbón impactó significativamente la balanza comercial, debido al peso que históricamente han tenido estos sectores dentro del comercio exterior colombiano. Aunque productos agrícolas como el café y el aceite de palma mostraron crecimientos importantes, estos avances no fueron suficientes para compensar la caída del sector energético.

El análisis económico también señala que el déficit comercial se presenta en medio de un entorno fiscal desafiante. Expertos han advertido que el país enfrenta simultáneamente un déficit externo y un déficit fiscal elevado, un fenómeno conocido como “déficits gemelos”, que puede aumentar la vulnerabilidad frente a choques internacionales y limitar la capacidad de inversión para el desarrollo económico.

Las importaciones estuvieron jalonadas por mayores compras de maquinaria y equipo de transporte, así como por el aumento de productos manufacturados y agropecuarios provenientes principalmente de China y Estados Unidos, lo que evidencia cambios en la estructura productiva del país y una mayor dependencia del comercio internacional.

Mientras tanto, especialistas consideran que el reto para los próximos años será fortalecer la diversificación exportadora y recuperar el dinamismo de sectores estratégicos que permitan equilibrar la balanza comercial. El crecimiento moderado de la economía y la presión sobre las finanzas públicas hacen que el escenario siga siendo incierto, con analistas atentos a las decisiones económicas que adopte el país para reducir el desequilibrio externo y mejorar la sostenibilidad fiscal en el mediano plazo.