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Barranquilla consolida su turismo como motor de desarrollo y bienestar colectivo

Barranquilla atraviesa uno de los momentos más destacados de su historia reciente en materia turística, con cifras que reflejan un crecimiento sostenido, mayor proyección internacional y un impacto positivo en la economía local. Así lo aseguró el alcalde Alejandro Char, al destacar el comportamiento del sector durante la temporada de fin y comienzo de año.

De acuerdo con el balance entregado por la administración distrital, la ciudad ha logrado posicionarse como un destino atractivo gracias a las inversiones realizadas en infraestructura urbana, espacios de recreación y experiencias turísticas que conectan la naturaleza, la cultura y el entretenimiento. Estos avances han permitido que Barranquilla no solo sea un punto de encuentro para los locales, sino también para visitantes nacionales y extranjeros.

Uno de los proyectos que ha impulsado este crecimiento es la Luna del Río, nuevo atractivo del Gran Malecón, que en apenas veinte días de funcionamiento ha recibido a más de 100.000 personas. Según las mediciones oficiales, cerca del 50 % de quienes han disfrutado de esta experiencia provienen de otras ciudades y países, lo que confirma el alcance turístico que ha alcanzado la capital del Atlántico.

El comportamiento del Gran Malecón también refleja este auge. Entre el 25 de diciembre de 2025 y el 4 de enero de 2026, este espacio emblemático registró cerca de 697.000 visitantes, consolidándose como uno de los puntos más concurridos del país durante la temporada. Las encuestas realizadas indican que la mitad de las personas que recorren este corredor urbano no residen en Barranquilla, lo que evidencia un flujo constante de turistas.

El impacto del turismo se ha visto reflejado en la dinámica económica de la ciudad. Durante el cierre del año, la ocupación hotelera alcanzó niveles altos, mientras que centros comerciales, restaurantes y pequeños negocios reportaron una mayor afluencia de clientes. Para la administración distrital, este movimiento se traduce en generación de empleo, fortalecimiento del comercio y mayores oportunidades para emprendedores locales.

Además de los grandes atractivos urbanos, Barranquilla ha diversificado su oferta con espacios enfocados en el ecoturismo y el deporte. Lugares como el Ecoparque Ciénaga de Mallorquín, el tren turístico de Las Flores, la playa urbana de Puerto Mocho y el skate park profesional con vista al río Magdalena amplían las opciones para distintos tipos de visitantes.

El componente cultural también cumple un papel clave en esta estrategia. La recuperación de los callejones de El Prado y del Museo a Cielo Abierto en Barrio Abajo ha convertido estos sectores en escenarios donde el arte urbano narra la historia y la identidad de la ciudad. A esto se suma el Museo del Carnaval, que abre sus puertas a quienes desean conocer de cerca las tradiciones y personajes de la fiesta más emblemática de Barranquilla, así como la oferta artesanal y gastronómica del Centro Histórico.

Con estos resultados, la administración distrital reafirma su apuesta por el turismo como una herramienta de progreso incluyente, capaz de dinamizar la economía, fortalecer la identidad cultural y proyectar a Barranquilla como una ciudad abierta al mundo.