La crisis política y militar en Venezuela alcanzó un nuevo punto crítico luego de que altas figuras del chavismo reconocieran que desconocen el paradero del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, tras los recientes bombardeos registrados en Caracas y otras regiones del país.
La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez afirmó en la madrugada de este sábado que no existe información oficial sobre la ubicación del jefe de Estado ni de su esposa. En una intervención transmitida por el canal estatal Venezolana de Televisión, Rodríguez responsabilizó directamente al Gobierno de Estados Unidos y exigió una prueba de vida de ambos.
Las declaraciones se produjeron pocas horas después de que el expresidente estadounidense Donald Trump asegurara públicamente que Estados Unidos ejecutó un ataque aéreo a gran escala en territorio venezolano y que, como resultado de esa operación, Maduro y Flores habrían sido capturados y sacados del país por vía aérea. El anuncio fue realizado por Trump a través de su red social Truth Social, donde afirmó que la operación se llevó a cabo con apoyo de fuerzas del orden estadounidenses y que ampliaría la información en una rueda de prensa desde Mar-a-Lago.
Según reportes difundidos en redes sociales y medios internacionales, las explosiones comenzaron en horas de la madrugada en distintos puntos de Caracas, así como en otras zonas estratégicas del país. Usuarios reportaron sobrevuelos de aeronaves militares y detonaciones cerca de instalaciones de seguridad, lo que generó alarma entre la población y un clima de alta tensión en todo el territorio nacional.
Desde el Gobierno venezolano, los hechos fueron calificados como una agresión militar directa. La vicepresidenta insistió en que, ante la gravedad de la situación y la ausencia de información oficial sobre el presidente, la comunidad internacional debe exigir garantías sobre su integridad física y su paradero. La falta de confirmación independiente sobre la supuesta captura mantiene abiertas múltiples interrogantes.
En medio de este escenario, el Gobierno de España expresó su disposición a mediar para buscar una salida pacífica a la crisis. A través de un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, el Ejecutivo español hizo un llamado a la desescalada, a la moderación y al respeto del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, informó que sigue de cerca la evolución de los acontecimientos en coordinación con los socios de la Unión Europea y países de la región, y que se mantiene en contacto permanente con la Embajada de España en Caracas, el consulado y los servicios de emergencia consular, ante la preocupación por la seguridad de la comunidad española en Venezuela.
Mientras no exista una confirmación verificable sobre el estado y ubicación de Nicolás Maduro, la situación continúa marcada por la incertidumbre, el cruce de versiones y una creciente tensión internacional que mantiene en vilo a la región y al mundo.


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