PUBLICIDAD

Reciclaje en medio de la pandemia

La pandemia cambiará el mundo de forma permanente y profunda. Afrontar las consecuencias económicas, ambientales, políticas, sociales y tecnológicas simbolizará una serie de cambios y adaptaciones que durarán décadas.

La nueva “normalidad” implicará – entre otras – afrontar nuevas formas de producción y consumo que incorporen la economía circular y el consumo consciente. En esta transición hacia mejores prácticas, los recicladores – aquellas personas que hacen una gestión efectiva de los residuos – jugarán un papel aún más protagónico. Retos como un mayor nivel de contacto con el material, y la incertidumbre sobre contagio del COVID-19, la informalidad del sector, la crisis de los rellenos sanitarios, el incremento de uso de plásticos, la vulnerabilidad social y económica de este sector en contraste con la urgencia de apoyar su labor en pro de la gestión eficiente de residuos, convierte en foco de atención a las más de 30.000 personas que en Colombia viven de esta actividad.

La pandemia ha simbolizado un cambio dramático en el escenario económico para muchos sectores. A pesar de que en Colombia se lograron mantener las actividades de reciclaje, en comparación con otros países de la región, surgieron nuevas preocupaciones como las medidas de bioseguridad y los altos costos de transporte para los recicladores. Por este motivo, son urgentes las acciones y estrategias para contener la situación, apoyarlos y evitar que la pandemia desencadene nuevos problemas de salud pública por la dificultad en la disposición de residuos.

Sobre este acompañamiento a los recicladores y el reconocimiento de su rol en la economía circular y nueva normalidad, de acuerdo a Linda Breukers del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible para Encuentros por la Sostenibilidad de Uniandes, desde el Gobierno Nacional se estima que 400 asociaciones están en proceso de formalización, más de 40 mil personas hacen parte de estos grupos y hasta ahora se han recolectado aproximadamente 400 mil toneladas de residuos. De acuerdo a Breukers la mejor forma de apoyar a los recicladores es separando adecuadamente los residuos y explicó que debe hacerse una mayor metodología (con las bolsas de diversos colores) en los hogares del país. La meta país es que para el año 2021, los productores de envases y empaques, aprovechen el 10% de los residuos.

Colombia es uno de los países más avanzados de la región en el aprovechamiento de los residuos y Bogotá es referente en América Latina en este aspecto, así lo afirma Sandra Pinzón Gerente de Basura Cero. Esta realidad no implica que estemos bien, de hecho, uno de los mayores retos del siglo XXI es “girar la pirámide” del consumo hacia un crecimiento verde; y cambiar la concepción de la palabra “residuos” por recursos, como lo afirma Pinzón reiteradamente.

Sobre el cambio hacia una mirada inclusiva, Jadira Vivanco, líder de Reciclaje Inclusivo de Avina, indica que desafortunadamente el 45% de los residuos sólidos urbanos se disponen de manera inadecuada en Latinoamérica, mientras que solo el 15% se recicla. Frente a este preocupante escenario, la Iniciativa Regional de Reciclaje Inclusivo busca incentivar una serie de acciones en diversos países que van desde políticas públicas y regulaciones, la innovación tecnológica en los modelos de negocios, hasta las inversiones en infraestructura y logística para realmente hacer ese cambio de chip frente a la importancia de hacer una adecuada disposición de los residuos (sobre todo, ante un escenario de crisis sanitaria como el COVID – 19).

La profundización de las desigualdades y el decrecimiento del trabajo y crecimiento económico serán las dos consecuencias más significativas del COVID – 19 de acuerdo al Centro de los Objetivos del Desarrollo sostenible.  Como en cualquier escenario desigual hay unos más afectados que otros, el sector de recicladores es uno de los más deprimidos, se requiere un cambio de paradigma, de la innovación como fuente de transformación; hay que pensar en la sostenibilidad desde un punto de vista inclusivo, en la generación de un metabolismo virtuoso de la mano de la economía circular, y repensar las ciudades desde la circularidad donde se le apueste a una prevención y cultura ciudadana alrededor del aseo y servicios en la gestión de estos recursos desestimulando la creación de rellenos sanitarios.

Escrito por: Diana Marcela Puerta López, Directora de las Maestrías en Gerencia Ambiental y Gerencia y Práctica del Desarrollo, Facultad de Administración de la Universidad de los Andes.