Haití se encuentra en estado de tensión por una serie de protestas contra el Gobierno y la situación actual que vive el país. Desde el pasado jueves 07 de febrero, los haitianos salieron a las calles para protestar en contra de los altos costos de vida, la inflación y la crisis económica y social que vive la nación. Esto a causa de la mala administración por parte de la gestión del presidente Jovenel Moise, quien cumplió 2 años en el cargo el mismo día que iniciaron las revueltas.

La situación en la que se encuentra el país caribeño se remonta a una mala administración durante el 2018. En junio del año pasado, una serie de protestas violentas contra el alza en el precio del combustible provocó la renuncia del entonces primer ministro Jack Guy Lafontant. Entre septiembre y noviembre del mismo año, los ciudadanos exigieron esclarecer el supuesto desvío de fondos de Petrocaribe, el acuerdo por el cual Venezuela suministra petróleo a varios países del Caribe. En este caso, se reveló que, entre 2008 y 2016, 15 exministros de Haití se vieron involucrados, así como a una empresa que dirigía Moise antes de ser presidente. Investigaciones, realizadas por la oposición, revelaron que al menos 2.000 millones de dólares del programa fueron desviados.

Haití es el país más pobre del continente americano, cuya economía, según con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), apenas creció 1,4% en 2018, una de las más bajas de la región y muy por debajo del 2,2% que se pronosticó a principios del pasado año y que después fue reducido al 1,8%. En los últimos meses, la situación del país se agravó tras la devaluación del gourde, la moneda oficial del país. Para contextualizar, 1 gourde haitiano equivale a 37,98 peso colombiano ó US $0,01 de dólar. A todo esto se le suma la elevada inflación y la crisis energética, consecuencia de la escasez de gasolina en el país. El gobierno de Moise no logró el presupuesto para este año, el cual estaba calculado en 1.650 millones de dólares, pero fue rechazado en enero por la Cámara de diputados.

Las protestas de la última semana fueron convocadas por un sector de la oposición agrupado en el movimiento Democrático Popular, integrado por líderes de partidos de oposición y grupos populares. El grupo Petro Challenger, que surgió para exigir justicia tras las irregularidades del programa Petrocaribe, apoya de igual manera las manifestaciones. Las protestas en Puerto Príncipe, capital de Haití, se intensifican con el pasar de los días. Varias escuelas, bancos y negocios en general se encuentran cerrados a causa de los hechos violentos.

El fin de semana pasado, Moise hizo un llamado a la oposición para entablar un diálogo y encontrar soluciones a la crisis del país. Esto no logró frenar los actos violentos y desde entonces la administración permanece en silencio. Solo el secretario de Estado para la Comunicación, Eddy Jackson Alexis, se pronunció a través de su cuenta de Twitter: «El gobierno reconoce el derecho de toda persona a demostrar y ejercer sus derechos de acuerdo con la ley, pero el saqueo de tiendas, el bloqueo de calles, la quema de neumáticos, el destrozo de ventanas de automóviles o el lanzamiento de combustible en la carretera no entran en esa categoría».

Moise se posesionó como presidente luego de prometer, durante su campaña electoral, que “cada ciudadano tendría comida en su plato y dinero en sus bolsillos”. La realidad es que a muchos haitianos les toca enfrentar la inflación, que es del 15% desde las últimas elecciones presidenciales. «Le pedimos a la policía que arreste a Jovenel Moise porque representa un peligro y una amenaza para la vida de cada haitiano», dijo André Michel, uno de los principales líderes opositores. «Ya no tiene legitimidad: el país permanecerá en punto muerto hasta que Jovenel Moise renuncie», comentó. Durante la última semana, se han reportado 9 personas muertas y decenas de heridos, según medios locales.

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