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El Príncipe de Camerún en Barranquilla durante la Semana de la Afrocolombianidad

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Jean Louis Bingna es refugiado político en México desde 2011, tras descubrir que el gobierno de Camerún pretendía asesinarlo por promover la democracia en su país.

Hoy, a sus 50 años, trabaja como maestro de una preparatoria particular de la Ciudad de México y vive en un departamento en el que la dueña no le permite recibir visitas.

Nieto de uno de los padres de la independencia de Camerún, Ruben Um Nyobe, se autodefine como un príncipe con sangre revolucionaria.

Huyó a la Ciudad de México en 2011, después de enterarse de que su nombre era el primero en la “lista negra” del gobierno, cuya prioridad era matarlo.

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A su llegada a Barranquilla, fue recibido por Gerente del Hotel el Prado, Rodrigo Spiniak y la directora de Ecos Diplomáticos, Gloria Hekker.

De 2 metros de altura y piel color cobre, sobresale entre la gente a pesar de cruzar la calle como cualquier otro mexicano: corriendo cuando tiene el alto. Hace fila para entrar a los restaurantes -cosa inimaginable en su país-, y comprendió ya que en México sólo se puede casar con una mujer a la vez, a diferencia de las 50 permitidas en su país natal.

“Mi vida es más que un libro de historia. He tenido una vida demasiado complicada”, comenta en un español con un fuerte acento francés.

Para él, todo comenzó con su abuelo materno, fundador del primer partido de su país, la Unión de la Gente de Camerún (UPC, por sus siglas en francés), y figura clave en la independencia de la nación africana. Fue asesinado en 1958 por fuerzas francesas.

“Toda la vida de mi familia es de lucha por la humanidad, por el respeto del derecho humano, de la mujer, de la cultura, de los niños y de todos. Es por eso que yo estoy afuera; yo no soy como otra gente, que viene porque quiere viajar a otras partes del mundo, o porque se salió de su país porque no hay trabajo. Yo estoy afuera por mis opiniones políticas”, remarca.