Cada año se hace un resumen casi de inmediato al finalizar cada festival vallenato, y Valledupar no puede ser la excepción. En esta versión número 48 en honor a la dinastía López, siempre se destacó el buen comportamiento de los vallenatos hacia nosotros los visitantes. Nunca recibimos un «no» como respuesta, fueron muy amables como los es la mayoría de los valduparenses. Tanto la directiva del festival, como su jefatura de prensa que es manejada magistralmente por veterano periodista Juan Rincón Vanegas, nos tuvieron al tanto desde antes, durante y después de este hermoso acontecimiento. Pero hay punto por corregir para que la versión número 49 sea mejor que la que acaba de concluir.
Lo Bueno:
Su gente, Valledupar, El Cesar, La Paz y todos su alrededores son sitios de ensoñación, que invitan a pasar una buena tarde y noche abrazados por este hermosos folclor y en compañía de gente amable y trabajadora. Por supuesto cabe destacar la excelente preparación y montaje de todos los concursos en las diferentes categorías. El talento de los concursantes que se presentan a competir siendo nacionales y del exterior. Tan es así que hubo participantes de; México, Argentina, Estados Unidos, Venezuela y Colombia. Se destacó la alta participación de 71 atlanticenses en diversas categorías. El empeño de los colegas periodistas apoyando a los que no somos de este departamento y orientándonos en les solicitamos. La atención de la oficina de prensa de la alcaldía y de una empresa de celulares que adecuo una sala de comunicaciones amplia, cómoda y ágil para pasar nuestros informes periodísticos. Y por supuesto los dos títulos que se trajo Barranquilla en manos del niño Rúben Lano hijo, quien ganó en la categoría infantil y el título a la mejor canción inédita se lo trajo la barranquillera Margarita Doria con su paseo; «Vallenatos del alma».  Los artistas nacionales y del exterior que se presentaron en el parque de la leyenda, simplemente se sobraron.
Lo Malo:
Las carreras de taxi que se disparan en época de festival, no había ninguna clase de control, tal como pasa en el Carnaval de Barranquilla. El calor sofocante de más de 45 grados bajo la sombra a las horas del medio día, claro que no es culpa de la ciudad, sino del mal manejo que le estamos dando al medio ambiente hace muchos años. El desorden el la zona de prensa en la plaza Alfonso López los dos últimos días donde los policías dejaban pasara todo el mundo por que eran compadres de los que iban a concursar, eran compadres de los periodistas que iba a trabajar y además se «colaban» las barras de los competidores e incluso distraían con sus gritos a los que estaban en tarima. El primer día de competencias no había casi sillas y los días posteriores fue un caos total. El abuso de los meseros en el parque de la leyenda vallenata cuando por una cerveza que en el bar costaba 2 mil pesos estos personajes la vendía a 3,4 y 5 mil pesos dependiendo como «vieran» a su cliente. Botellas de agua a ocho mil pesos y el whisky que la botella valía $ 220 y se vendía a $ 250 mil, abuso total. Se les decía a la policía y ellos no hacían nada al respecto. Muchos de los músicos en la plaza Alfonso López se quejaban por el mal sonido de la consola y cuando se les decía a los «ingenieros de sonidos» tenían la cabeza enterrada en el celular, se les reclamaba y tenían el descaro de molestarse. Ojo con esto señores de la fundación, cualquier día u concursante molestó se ira a las trompadas porque pensará que le están saboteando la presentación.
Lo Feo:
Los «amigos de lo ajeno» se robaron la acordeón de la niña Loraine Lara, quien representaba al municipio de Sabanalarga del departamento del Atlántico. Después de la primera ronda donde tocaba sus dos primeros aires de merengue y paseo, ella bajo su instrumento al piso y en un descuido los rateros la despojaron de su acordeón. Al darse cuenta la niña estalló en llanto por esta pérdida, con ese instrumento ya se había preparado para pelear la corona es su categoría, aunque se le suministró otro aparato ella no fue la misma en la siguiente ronda, no era su acordeón y su dolor era interno. La pregunta es ¿Y de la policía qué? ¿Quién cuida a los niños y sus instrumentos? Es ahí donde la fundación del festival debe hacer cuidar más a los niños y no permitir que se le cause un  trauma cómo le pasó a la atlanticense. Parece ser que la directiva le va a entregar una acordeón nueva en desagravio por su pérdida. Otras preguntas en el aire. ¿Y el tiempo de práctica de ella, la inversión en mente, cuerpo y alma de ella y sus familiares? Ahora como los policía se la pasas en el whatsapp de sus celulares descuidad a todos el mundo. A la oficina de prensa llegó un compositor de canción inédita denunciando que le habían hurtado $ 500 mil pesos y fue a poner el denuncio al CAI móvil, identificó al ratero y la policía no hizo nada por aprenderlo. Ojo con esto,  amanecerá y veremos.

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